Nuestros muchos amigos en el mundo entero comparten la angustia que sienten todos los estadounidenses ante las revelaciones de abusos ocurridos recientemente en la prisión militar de Abu Ghraib. Puedo decirles a ustedes con el corazón en la mano: nos ocuparemos de esto. Nos ocuparemos de que se haga justicia. El Presidente ha pedido disculpas en nombre de la nación. Reforzaremos ese pedido de disculpas.
Puedo decirles a ustedes, como ex soldado con 35 años de servicio a Estados Unidos, que lo que hemos visto es sumamente perturbador. Estuvo también en desacuerdo con lo que he visto durante mis años de soldado. Esos detenidos bajo nuestra custodia, no importa si eran culpables o inocentes, nunca deberían haber estado sujetos a un abuso tal.
No nos ocultamos de lo que ocurrió. El alto liderato del Departamento de Defensa ha comparecido ante el Congreso, en audiencias abiertas, para responder a preguntas ante el mundo. El secretario de Defensa Donald Rumsfeld ha dado instrucciones de emprender seis investigaciones por separado.
La fortaleza de EE.UU. quedará demostrada por nuestra respuesta a estas alegaciones. Sentaremos un ejemplo de apertura y rendición de cuentas al asegurar que los responsables rindan cuentas y que tales abusos no ocurran otra vez. El mundo verá que somos una nación de justicia, y los valores que siempre hemos tenido en aprecio serán los valores que seguiremos para asegurarnos de que se haga justicia en este caso.
Mientras nos ocupamos sin rodeos de estos asuntos, avanzamos también para restaurar la soberanía de Irak y ayudar a los iraquíes a construir una nación segura y próspera. Colaboramos con el pueblo de Irak, las Naciones Unidos y nuestros socios en la coalición para determinar el camino a seguir. Apoyamos plenamente el esfuerzo de las Naciones Unidas en Irak, bajo el embajador Lakhdar Brahimi, de llevar a cabo amplias consultas con líderes iraquíes en todo el país a fin de crear un Gobierno Iraquí Interino, plenamente soberano, que asuma el poder el 30 de junio. Colaboramos con nuestros asociados en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para crear apoyo en favor del nuevo gobierno.
Este gobierno iraquí, en colaboración con la ONU y el resto de la comunidad internacional, conducirá a Irak a unas elecciones libres, justas y abiertas a principios del año próximo. Elecciones que les darán a todos los iraquíes una voz en el gobierno y el futuro de su país.
Cuando el embajador Bremer parta a fines de junio, no será reemplazado. La Autoridad Provisional de la Coalición será disuelta, y la autoridad —toda la autoridad— pasará al gobierno iraquí. El embajador de Estados Unidos en Irak, John Negroponte, establecerá una embajada que trabajará en asociación con el gobierno iraquí, y la labor de reconstrucción ya estará bien adelantada.
Mantendremos el rumbo en Irak, y nos hemos comprometido a alcanzar el éxito. Un éxito que permita a los iraquíes determinar su propio futuro en un ambiente seguro y pacífico.
Aunque Irak ha acaparado gran parte de nuestra atención, nos estamos dirigiendo a nuestros amigos árabes e israelíes para dar un impulso al proceso de paz de Oriente Medio.
El presidente Bush se ha comprometido por entero, sin que esto admita cambio alguno, con el concepto que presentó en junio de 2002, cuando habló de la creación de un Estado palestino que viviría codo con codo, en paz, con Israel, como amigos y como vecinos, y que vivirían juntos en paz para siempre. Se comprometió con esa meta y nosotros seguimos adelante con ello.
El primer ministro Sharon se presentó con una oportunidad: la eliminación de asentamientos en Gaza y el comienzo de la eliminación de asentamientos en Cisjordania. Esta era una oportunidad que consideramos que deberíamos aprovechar, porque por primera vez veíamos la remoción de asentamientos y no la adición de asentamientos. Todo lo que se haga a medida que avanzamos debe hacerse de conformidad con la Hoja de Rutas.
(*) Colin Powell es secretario de Estado
de Estados Unidos