El intercambio comercial entre Uruguay y Brasil seguirá prácticamente paralizado al menos una semana más, porque recién el jueves próximo los inspectores aduaneros brasileños se reunirán para analizar si continúan el conflicto que comenzó el 13 de abril y que desembocó en una huelga general esta semana.
Narayan Duque, presidente de la filial San Pablo de Unafisco, el gremio de los inspectores aduaneros brasileños, dijo ayer a El País que hay "pocas chances" de que surjan cambios en la situación hasta entonces, porque el gobierno de Lula da Silva se niega a negociar con el sindicato mientras éste mantenga las medidas de lucha.
El sindicalista brasileño aseguró que la huelga afecta todos los puestos fronterizos del país, aunque admitió que la magnitud de la medida no es igual en todos ellos. Duque ratificó que el tránsito de alimentos perecederos, medicamentos, productos tóxicos y animales vivos no es afectado por la parálisis del comercio.
De acuerdo con el sindicato, el 75% de los inspectores acatan la huelga. Los inspectores piden que se equiparen sus salarios de unos 2.500 reales (alrededor de $ 25.000) a los de los procuradores del Ministerio Público, que ganan 7.500 reales (unos $ 75.000) al ingresar al cargo.
El Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño no valuó todavía los perjuicios ocasionados por la huelga al intercambio comercial del país.
EFECTOS. Ayer unos 550 camiones uruguayos estaban detenidos en los cruces de frontera "ocasionando una pérdida de entre U$S 200 y U$S 340 diarios cada uno", dijo Antonio Serrentino, asesor legal de la Cámara de Autotransporte Internacional del Uruguay (Catidu).
Roberto Araújo, Presidente de la Asociación de Despachantes de Aduana de Rivera, reconoció que "comienza a notarse desabastecimiento de algunas materias primas. Entre ellas figuran "yerba y acero", anotando que "una empresa pidió que hiciéramos los mayores esfuerzos para liberar cuatro o cinco camiones cargados de acero, de lo contrario, en las próximas horas tendrán que parar la producción".
La mayoría de los camiones esperan en Rivera y Río Branco su oportunidad de pasar a territorio brasileño. "Algunas mercaderías perecederas tienen prioridad para ingresar, pero los retrasos son muy importantes", confirmó Serrentino.
"El panorama está complicado y parece que se va a agravar", agregó, y destacó que los sectores uruguayos de la cebada y el arroz, "que están en plena zafra exportadora", son por ahora los más perjudicados.
Brasil es el principal mercado para las exportaciones uruguayas, y en la actualidad "somos rehenes de una situación gremial", afirmó por su parte el presidente de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), Daniel Soloducho.
"Lo que está claro es que Brasil le está ocasionando un grave perjuicio involuntario a los países del Mercosur", agregó.
El cierre de fronteras para algunas mercancías o el paso lento para otras está perjudicando además a muchos industriales uruguayos, que traen materias primas desde Brasil para elaborar sus productos destinados al mercado local y la exportación, destacó.