Ayer a las 10 de la mañana falleció uno de los emblemas del Zoológico de Villa Dolores. La jirafa Luna, que llegó al país en 1994 junto a Sol, fue bautizada por los niños. Nacidas ambas en cautiverio, se adaptaron al cambio climático y dieron a luz dos crías con lo que la institución ingresó en la lista internacional de zoológicos que permiten la reproducción natural.
Walter Cortazzo, director del Zoológico Municipal, señaló que el animal "estaba bien, inclusive los veterinarios la observaron veinte minutos antes". Pero alrededor de las diez de la mañana Cortazzo recibió una llamada diciéndole que Luna había "caído mal".
Las cuatro jirafas del zoológico viven en 800 metros cuadrados. Sol y Luna tienen dos habitáculos conectados entre sí y ayer de mañana se encontraban juntas, ya que se había visto intentos fallidos de cópula por parte de Sol, el macho. Después que Luna cayó hubo que apartar a su compañero, muy nervioso. Ahora se espera el resultado del examen de óvulos para saber qué causó la apatía de la hembra.
A la jirafa, de cuatro metros y medio de altura y peso normal, se le realizó un desparasitación en marzo y una dieta con complementos vitamínicos en abril, pero no mostraba ninguna señal de alarma. La autopsia inicial, realizada por el Instituto Rubino de la Facultad de Veterinaria, sólo encontró una peritonitis y se están haciendo otros análisis para determinar de dónde provino y si fue ésta la causa de la muerte.
Villa Dolores reparte sus seis hectáreas entre 500 animales y tiene un presupuesto en alimentos entre 15 y 18.000 pesos diarios. "Sanitariamente estamos bien", señaló Cortazzo.
Por la mañana se cerró el zoológico y se aplicaron 30 kilos de cal, un antibacteriológico, en el lugar donde murió Luna. En adelante se observará el comportamiento de Sol, su pareja, que será aislado dentro de su habitáculo.
Ayer en Villa Dolores un cuidador lloraba la pérdida. Ayer, en el mismo zoológico, otra persona veía nacer una alpaca.