C. de la Costa | E. Barreneche
La Prefectura Nacional Naval y la Policía manejan una orden de captura contra un sospechoso de haber cometido el homicidio del taxista de la Ciudad de la Costa, Gerardo Rizzolo, quien apareció muerto el martes 4 de mayo de un disparo en la nuca en una playa de Solymar.
Este sujeto, que posee antecedentes penales, desapareció de sus lugares habituales y, hasta el cierre de esta edición, se encuentra prófugo.
En las últimas horas, investigadores de Prefectura analizaban un video de la estación de servicio de Lagomar donde aparecía el taxi de Rizzolo abordado por este sospechoso pocas horas antes del crimen
Según el video, el cliente había ingresado en un comercio y comprado bebidas y comestibles. En la filmación, no se nota que otras personas ocuparan los asientos traseros del taxímetro.
El lunes 10, dos carteles con amenazas fueron pintados a poca distancia de la parada del taxista asesinado.
Tanto los investigadores de la Prefectura Nacional Naval, como el gremio de taxistas de la Ciudad de la Costa consideran que estos mensajes son "intimidatorios" y tienen como fin acallar a los obreros del volante.
Uno de los carteles fue pintado en unos tanques ubicados frente a un colegio situado en Avenida Giannattasio y Márquez Castro, mientras que el otro en la entrada de un quiosco.
Ambos carteles dicen: "Que te sea leve". En un primer momento, en la zona se pensó que se trataba de algún grupo de rock. Sin embargo, un relevamiento realizado por la sección Espectáculos de El País concluyó que ningún operador conoce a un grupo denominado de esa forma.
En tanto que investigadores de la Prefectura Nacional Naval sostuvieron que se trata de una forma de amenazar a los taxistas que se detenían en la misma parada que Rizzolo.
El presidente del sindicato de taxistas de la Ciudad de la Costa, Alfonso Cuquejo dijo a El País que los carteles "son intimidatorios" para todo el gremio.
"Si el crimen de Rizzolo no se aclara, quedaremos a la deriva. Viviremos con el miedo de lo que nos podrá pasar en el futuro", explicó.
Los taxistas se quejan de la escasa vigilancia policial existente en la Ciudad de la Costa. Se trata, indicaron, de una zona amplia y, además, entendieron que la Policía no tiene suficientes recursos como para adquirir los patrulleros que necesita la seccional.
MOVIL. Días atrás, una persona residente en el lado norte de Solymar, se acercó a un comercio ubicado a muy poca distancia de la parada de taxis donde trabajaba Rizzolo.
El sujeto, que lucía un estilo desprolijo en su aspecto personal, solicitó a la comerciante detalles sobre el asesinato de Rizzolo.
Posteriormente, le pidió a la comerciante que le anotara el nombre del taxista muerto en un papel y luego se lo guardó en un bolsillo. Este hecho hizo pensar en la zona que la muerte de Rizzolo fue una equivocación de persona.
Cuquejo, dirigente gremial, rechazó esta hipótesis y dejó entrever que el crimen pudo deberse a "un robo o a otra cosa".