Estamos a mediados de mayo y siguen los problemas edilicios, que distorsionan los cursos, en varios institutos de enseñanza pública. Los dos casos más graves son los del local del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo, donde las clases se encuentran suspendidas hasta fines de esta semana o comienzos de la próxima, mientras se realiza la mudanza a una sede provisoria, y el liceo de Médanos de Solymar, donde tampoco se dictan clases, como consecuencia de deficiencias en la estructura del edificio construido en el año 2000.
Cuando deberían estar avanzando los cursos, se llevan a cabo verificaciones técnicas y obras de refacción que debieron haberse hecho mucho antes o se efectúa una mudanza de apuro, como ocurre con varios grupos del Iava, los que serán trasladados al viejo local de la escuela España, que también requiere tareas para acondicionarlo.
Lamentablemente, la situación adversa que viven numerosos alumnos derivó ayer en incidentes, cuando padres y estudiantes del liceo de Médanos de Solymar intentaron cortar el tránsito por avenida Giannattasio, a la altura de El Pinar. Hubo un clima de tensión y violencia, en el que fueron reprimidos por policías y coraceros. Anuncian una nueva marcha, junto con padres y alumnos de otros liceos, para el miércoles, con punto final en la sede del Codicen.
Es cierto que la quinta parte de los liceos de Montevideo tiene problemas edilicios y, por tanto, puede argumentarse que la absoluta mayoría de los centros de enseñanza funciona con normalidad. También lo es que hay escasez de recursos como ocurre en casi todos los ámbitos en estos tiempos en los que Uruguay está saliendo de una crisis que golpeó a todos los sectores de la sociedad. Pero, el perjuicio mayor que deriva de esta situación —sin duda, no deseada por ninguna de las autoridades— es para los estudiantes, quienes enfrentan dificultades en su proceso de formación.
La educación es clave para el desarrollo de un país y por tanto, de su gente. Ello es válido para Uruguay y todas las naciones, porque el conocimiento tiene cada vez mayor valor. Sin duda, con problemas como los que surgieron con liceos de Montevideo, no se contribuye a avanzar en el sentido en que debe hacerlo una sociedad que aspira a abordar los grandes desafíos que plantea el mundo.