Preocupa falta de bodegas

| La mayor preocupación ahora es lograr bodegas en los barcos para sacar las exportaciones

Emilio Cazala

Días pasados se reunieron en el Centro de Navegación integrantes de la Directiva y de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias del Uruguay con representantes de la Mesa Ejecutiva de Agentes Marítimos. (Mario Baubeta, Andrew Cooper, Santiago Rigby, Fernando Loe Goyena y Julio Branda).

Los industriales plantearon los problemas del sector exportador por la falta de espacio de bodega en los buques para concretar sus embarques, que amenaza el buen funcionamiento del sector exportador uruguayo por cuanto la escasez de bodega está determinando la imposibilidad de cumplir los contratos con sus clientes del exterior. En concreto se están dificultando nuestros embarques.

Esta situación se ha venido agravando paulatinamente, a extremos que recientemente un buque canceló la totalidad de las reservas no levantando carga desde Montevideo e incluso omitió su escala, hecho que perturbó y preocupo a los industriales. Pero quedan cargas en los muelles aunque no muchas felizmente.

Desde los últimos meses del pasado año y debido al incremento de la demanda mundial de transporte marítimo, los fletes han tenido importantes aumentos y aun esa tendencia persiste. El 27 de enero de 2003 ya decíamos que por una extraña razón los fletes en Brasil y la Argentina eran más altos que los que pagaba Montevideo. Meses más tarde advertíamos que vendrían los aumentos de los fletes. (ver nuestras notas de 13/10/03-17/11/03-16/02/04-23/03/04-20/04/04)

La región y por supuesto nuestro país, no escapan al alza de los fletes, pero hoy no es el problema principal que más preocupa a los sectores industriales exportadores sino la falta de bodegas o sea los espacios en los buques que los armadores destinan para nuestro país.

Así que volviendo al tema que nos ocupa y preocupa, las reservas de carga o más claramente la contratación de contenedores se acordaba con 10 días de antelación al embarque, pero hoy la realidad es que no hay seguridad en la disponibilidad de espacio en los buques. Este problema se ha generalizado para todo tipo de cargas y tráficos. Es realmente preocupante.

En nuestra región, la explosión exportadora de Brasil principalmente que arrasa con todo espacio disponible y la de Argentina en niveles parecidos, están demandando aún más espacio acompañando un sostenido incremento de valores de fletes que empujan en Montevideo.

Por cierto la nueva realidad se ha hecho carne en el espíritu de los uruguayos y los industriales son conscientes que deben acompañar los precios de la región, pero demandan de las compañías navieras al menos la certeza de embarque que ahora no tienen.

A pesar que no se alcanzan aún los niveles de fletes regionales, los armadores continúan interesados en esta plaza.

Pero en una hipótesis de trabajo los exportadores saben de los enormes perjuicios y sobre todo aumento de costos, que significaría posicionar la carga uruguaya en puertos del Brasil para su salida al exterior. Algo imposible de imaginar.

En este juego de voluntades y realidades, ambas instituciones -agentes marítimos y cargadores-buscan encontrar las mejores soluciones para las partes, entendiéndose que esta situación se puede extender en el tiempo hasta fines del 2006.

La representación de los agentes marítimos, entendiendo que en esta actividad son socios, sugirió a los industriales ir a una formulación de contratos, por volúmenes y precios, como medio efectivo para que las partes se aseguren el espacio y el compromiso de carga, volumen y precio del flete. Parecería la mejor salida aunque no es una novedad pues es una política que se ha venido sugiriendo al sector exportador desde hace tiempo.

En dicha reunión se planteó la creación de herramientas que faciliten el comercio como la iniciativa del Centro de Navegación presentada ante la DNA de " exportación a Puerto Libre" por ejemplo para evitar que por unos días se venza una carta de crédito, instrumento que rige en Brasil a todos los efectos legales, fiscales y cambiarios.

Hay que resaltar que industriales y agentes marítimos quedaron muy complacidos con la reunión realizada, analizaron las sugerencias expuestas y expresaron su voluntad de continuar el diálogo que consideraron positivamente constructivo.

Lamentablemente nos vimos impedidos de tener la palabra del Sr.. Jorge Bardier, de la Cámara de Industrias y del presidente del Centro de Navegación, Mario Baubeta, ya que ambos estaban viajando.

Por qué faltan bodegas

La pregunta es ¿por qué las empresas no ponen más barcos en las líneas si hay tanta carga? La respuesta podría ser que no hay más barcos disponibles en el mundo. La enorme demanda de China de bodegas para alimentar sus flujos de importación y asegurarse las materias primas, restó del mercado enormes cantidades de barcos de todo tipo con el consiguiente alza de los costos de charteo cuyos contratos de alquiler fueron extendidos a dos, tres y cuatro años. La otra causa es que las crisis económicas regionales desde 1999, incluidas las devaluaciones de Brasil y luego Argentina, dejaron a las empresas navieras sumergidas en una feroz competencia por exceso de bodegas y falta de carga, de la que debieron salvarse, algunas haciendo los famosos "joint " donde cuatro empresas se unían para cargar el mismo barco y paulatinamente ir reposicionando las naves sobrantes en otros o nuevos tráficos del mundo. Y esto no se hizo de un día para otro, sino que tomó su tiempo y así las pérdidas fueron enormes y no pocas líneas desaparecieron o cayeron en quiebra. Pero aquellos barcos hoy están posicionados en otros tráficos. Muchos propietarios de barcos que los charteadores devolvieron al término del contrato vendieron sus naves como chatarra para no seguir perdiendo dinero con el barco ocioso en un muelle. Otra explicación o respuesta de la falta de bodegas es que Argentina y Brasil están cuadruplicando las exportaciones y ellos primero procuran satisfacer la demanda de espacio en sus plazas. Hay otras causas que analizaremos si fuera necesario en otra nota. Y claro, este boom del comercio mundial ha hecho que muchísimos armadores hayan ordenado construir nuevos barcos, más modernos, más eficientes, con más capacidad. En consecuencia los astilleros están desbordados de órdenes de construcción que no podrán cumplir sino hasta por lo menos dentro de dos o tres años. Es a partir de este plazo que pensamos comenzará a descomprimirse la situación actual y seguramente se llegará a la normalización del mercado de los fletes y los barcos.

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