PABLO G. ANTUNEZ
Llegó a la centenaria mesa con forma de herradura de la mano de la lista 19, hace ya más de tres años. Roberto Uriarte, primero fue consejero, ahora es el presidente de la Federación Rural y sin pelos en la lengua, de cara a un nuevo Congreso Anual de la entidad, habló sobre el endeudamiento y la falta de sensibilidad política para solucionarlo; el futuro del campo; el congreso en Salto y sus desafíos y hasta del alejamiento de algunos de sus compañeros que se fueron de la institución en las últimas semanas para dedicarse a la actividad política.
—Desde aquella marcha histórica del 13 de abril de 1999 hasta ahora ¿considera que hubo avances significativos en cuanto a solucionar el endeudamiento agropecuario?
—El tema siguió sin una solución realista hasta el día de hoy, en que las gremiales presentamos en el Parlamento el anteproyecto de Ley de Creación de un Fondo de Administración de Activos Financieros. Desde 1999, ha sido una larga lucha, enfrentándonos muchas veces a sistemas económicos rígidos que no daban opciones a las dificultades financieras de todos los sectores productivos. En el 2002 el sistema económico cayó con la corrida bancaria y hoy, después de la devaluación, el sector agropecuario se comenzó a tonificar.
—¿Considera que hubo insensibilidad política para solucionar el problema?
—No estamos de acuerdo con todo, pero el proyecto de ley fue presentado en el Parlamento para que lo estudie. Hubo insensibilidad política, no en todos los sectores, pero sí en algunos. La mayoría del Parlamento estuvo omisa en el tratamiento de un problema que es de índole parlamentaria. La tasa de interés fue lo que agrandó el sobreendeudamiento. Nunca hubo una iniciativa parlamentaria para encauzar el problema.
—Las soluciones administrativas propuestas no sirvieron. ¿Y el sistema de fideicomiso?
—Creemos que como instrumento puede servir para crear una norma que no existe y para tratar de encauzar todo el problema, con alguna solución. No es la mejor solución y tampoco sé si es buena, pero es lo único que hay.
—En paralelo le plantearon al Poder Ejecutivo la necesidad de crear un Fondo Ganadero...
—Le planteamos al ministro (de Ganadería, Agricultura y Pesca) Martín Aguirrezabala la necesidad de crear un mecanismo, como el del Fondo Ganadero, para sobrellevar el endeudamiento, siguiendo la experiencia del Fondo de Financiamiento de la Actividad Arrocera. En la ganadería estamos un poco más desamparados, porque el sector es distinto: más de la mitad de los ganaderos deben, pero la otra parte no tiene deudas. Eso hace difícil que se pueda encontrar una forma común para poder sobrellevar el problema, pero tenemos la disposición del ministro para trabajar y eso es muy importante.
—¿Se ha dicho que el Fondo funcionaría como una detracción?
—No es así. Será un aporte voluntario para solucionar un problema de endeudamiento que es común. Eso no puede decirse que sea una detracción o que actúe como un impuesto. Pero hasta no tener más afinado el tema, no me gustaría hablar.
—Los días 28 y 29 del corriente, esta vez en Salto, la Federación Rural está de Congreso. ¿Qué se espera de esta edición?
—En un año electoral, que es bien diferente, los productores y la gremial queremos ser protagonistas. Queremos mostrarle al país los problemas que tiene el campo y los planteos que hacemos para buscar los caminos de salida. No queremos que esto se use para confeccionar propuestas que luego queden en el aire. Los temas del congreso son los de endeudamiento y desarrollo; comercialización de haciendas (pasando también por la inspección veterinaria oficial en la faena); sanidad, donde se analizará sangrado de brucelosis, garrapata y control del trasiego de ganado en la frontera; e inserción de Uruguay en el medio.
—¿Por qué el análisis de la inserción de Uruguay y su relacionamiento con los demás países?
—Vemos que la posición del país es un tanto ambigua, se va de un lado al otro, no sabemos si trabajaremos con el ALCA, con la Unión Europea o con los dos, pero no se tiene en cuenta la región. Fuera de ella no vamos a conseguir un apoyo permanente y sustentable, si no tenemos un buen relacionamiento y desarrollo con nuestros vecinos.
—¿Es bueno que haya dos listas?
—Sí, porque las instituciones viven del interés de los productores y de los gremialistas de todo el país por participar. Llevamos el congreso a Salto para unir a Norte y Sur. Nos gusta jugar con todos los jugadores en la cancha, por lo que trataremos de hacer un congreso amplio y donde, independientemente del resultado, la Federación Rural pueda sacar adelante un proyecto nacido del trabajo conjunto. El campo tiene que tener su propio camino, el sector debe tener sus propuestas para elevar a los partidos políticos, no para marcar un rumbo corporativistas, sino para marcar lo que no deben hacer porque nos perjudica y no nos deja trabajar.
—Llegó a la institución como consejero por la Lista 19 ¿Puede ser un boomerang en esta elección que algunos de sus compañeros hayan utilizado la Federación Rural para comenzar carreras políticas y pasarse al otro lado del mostrador?
—Confío en mi gente, en el productor, en las gremiales y en el sentido común. Yo no comparto que los dirigentes gremiales hagan actividad política, porque no se puede jugar un partido de fútbol en dos canchas a la vez. No me parece prudente que un dirigente gremial pase a la actividad política de forma tan acelerada, pero este es un país libre. Hay que ser equitativo: cuando los dirigentes políticos trabajan para un sector de la izquierda recibimos críticas, pero hay que criticar también cuando trabajan a favor de otros sectores que no están en la izquierda. La crítica tiene que ser igual para todos. Yo no soy juez, no puedo juzgar, no soy el jefe, no mando. Como presidente estoy para dirigir el esfuerzo.
—¿Cómo ve el futuro del sector agropecuario?
—Lo veo bien. La mayoría de las empresas agropecuarias de este país son familiares, vienen de padres a hijos y deben mirarse en la perspectiva de la historia. En esta situación complicada como la de hoy, los gobernantes tienen que planificar el agro de aquí a 25 o 30 años, tienen que ver que el productor que se va del campo no vuelve más. El inversor que llega al sector es gente que hoy estará y mañana no. Nadie sabe si los nuevos van a dejar algo mejor que lo que recibieron cuando compraron la tierra. Nosotros vamos a defender al productor que está trabajando y quiere trabajar, eso es lo que ha hecho la Federación Rural en toda su rica historia.
Tras el salto necesario
—Con los actuales ingresos ¿los productores pueden pagar sus deudas?
—El Instituto Plan Agropecuario y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria tienen que trabajar juntos si queremos dar algún salto cualitativo en la producción agropecuaria. Con los actuales ingresos netos de los productores, que son realmente alarmantes, no se puede ni pensar en pagar deudas. Hay que dar un salto productivo cualitativo, ese es el gran desafío.
Con la Ley de Fideicomiso y si se consiguen investigaciones a medida que posibiliten una mayor producción en todos los rubros, se pueden atraer capitales que podrán repicar en todo el país y así se conseguirá dar un salto importante en la producción nacional.