SILVIA PEREZ
Alvaro Recoba dijo basta. El "Chino" se cansó de ser siempre el bueno de la película. Por eso, desde Como, donde vive, decidió aclarar algunas cosas y ponerle definitivamente punto final a los "dimes y diretes" que lo han rodeado en los últimos tiempos: "estoy tan lejos de Uruguay, y siempre están diciendo algo de mí. Siempre Recoba. Me preocupa, más que nada por mi familia, que está allá y es la que se tiene que bancar todo eso. Me parece injusto, y no tendría que aclarar nada con nadie, porque siempre he sido derecho. El problema es que en Uruguay se mira el árbol y no el bosque, entonces dicen que Recoba no le dio un beso a Paolo; que no le pasó la pelota a Abreu...etc, etc. No me calienta, pero llega un momento en que cualquiera se quiere sacar cartel conmigo. Basta, ya no banco más eso".
—¿A quién te referís?
—Entre otros, a Torena. En realidad, quedé sorprendido con lo que dijo. Yo estuve trabajando casi un año con ellos en la selección y en ningún momento me dijo nada de eso. Nunca dijo que yo no era un jugador clase "A"; al contrario, siempre me dio para adelante. No entiendo cómo un tipo, que tiene 50 años y está hace más de 20 en el fútbol, no conozca los códigos y no tenga la hombría de decir lo que piensa en la cara. Nunca me dijo nada sobre los temas que salió a hablar ahora. Lo hace 15 días después de no estar más en la selección. Eso no es de hombres. Si tenía algo que decir, ¿por qué no lo dijo antes? Es como si yo, cuando deje de jugar, o cuando no me citen más a la selección, salga a decir cosas que no son reales, porque lo que dijo Torena no es real.
—¿No dijiste nunca que si Montero volvía vos no venías? Porque después que aclaraste que no, Torena dijo que sí.
—No. Además, me parece que Juan (Carrasco) con la personalidad que tiene, no lo permitiría. Eso es lo que me resulta extraño, que Torena con lo que dice no deja muy bien parado a Juan. El tipo que era la mano derecha de Juan, dice eso. Es extraño. Sobre todo si Juan tiene la personalidad que se supone que tiene. Si yo le hacía el equipo, eso no habla muy bien de él. Yo lo único que dije fue que no quería que se repitieran las cosas que pasaron en el Mundial. Porque en el Mundial hubo diferencias, y no sólo con Paolo. Lo único que aclaré fue que no quería pasar por otra situación similar, pero eso no quiere decir que me haya agarrado a las trompadas con Paolo. Yo sólo quería que el nuevo grupo fuera bueno, con Paolo o sin Paolo, con Recoba o sin Recoba.
—¿Creés que Carrasco estaba al tanto de lo que dijo Torena?
—Conociendo a Juan, creo que no. Y conste que cada cual tiene su manera de pensar y lo puede decir, pero hubo tiempo suficiente de aclarar las cosas y de hacerlo cara a cara. Es como lo de O’Neill, que también habló de mí. La verdad, Fabián me mató mal. Primero que nada, tengo muchos amigos en la selección. El no, pero no por eso yo voy a salir a decir por qué no jugó el Mundial o que es un botón. O’Neill que se preocupe por sus problemas que son bastante grandes. Que no se preocupe por Recoba que hace las cosas bien y duerme tranquilo.
—Pero, además de O’Neill y de Torena, también te criticó Malvárez.
—Se ve que hay mucha gente que tiene tiempo de pensar boludeces, pero todos sabemos quién es cada cual en el fútbol. Y sabemos quién es Malvárez. No lo conozco, pero será uno de los tantos que hablan para vivir del reflejo de Recoba porque no tienen luz propia. Contras tenemos todos, porque así es el fútbol, pero estoy cansado de ser siempre el mismo buen muchacho, que de tan bueno a veces, pasa por boludo. No quiero tener que aclarar más nada, lo que me pone contento es que cada entrenador que llega a la selección me tiene en cuenta. ¿No es raro que si el problema soy yo, todos los técnicos quieran contar conmigo? Yo quiero que Uruguay clasifique al Mundial, con Recoba o sin Recoba. Si el problema soy yo, no voy más, pero sé que no es así, por eso sigo adelante.
"¿Nos vemos en la selección?"
—Esas diferencias que decís que hubo en el Mundial, ¿influyeron en lo futbolístico?
—Pueden haber influido un poco, pero al entrar a la cancha con la selección te olvidás de todo, de los que son tus amigos y de los que no lo son. Sé que adentro de la cancha hicimos lo posible, si no hubiese sido así, no hubiéramos podido revertir los tres goles frente a Senegal. Ahí demostramos que a pesar de todo, el grupo estaba unido. Yo no soy amigo de Paolo, pero eso no quita que si estamos en el mismo equipo vamos a tirar para el mismo lado, y mucho más si es en la selección. No somos amigos, es imposible que lo seamos, pero eso ya está aclarado y terminado.
—¿Lo hablaste con él?
—Sí, después del partido con Juventus nos quedamos hablando. Fue la primera oportunidad que tuvimos de hacerlo. Cada uno dijo lo suyo, hablamos civilizadamente. Eso fue antes del partido frente a Venezuela y hablamos de la posibilidad de volver a vernos en la selección. Al final le dije "¿nos vemos en la selección?", y él me contestó "capaz" y la cosa terminó ahí.