Choriceces

Al tipo le salió del alma. Formado en la mentalidad abstrusa y urbana que dio vida a la mezcla de "intelectuales" (intelectual no quiere decir inteligente) adueñados de las aulas universitarias públicas con agitadores sindicales de inconfundible y confeso signo marxista que generaron al frente popular, en el último tercio del siglo pasado, el odio al campo le brotó espontáneamente. Primero lo sometieron a una purga y luego lo reivindicaron como principal asesor económico. Es que aunque no lo digan y se disfracen, en el fondo, sus correligionarios adhieren a su fobia a la campaña.

Refiero naturalmente al economista de izquierda que ante calificado auditorio, dijo que como la agricultura y la pecuaria vienen mejorando, dinamizando la salud económica del país, hay que meterles cuchillo y "curtirlos" a impuestos. Bien se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Nuestra república ya vivió políticas de transferencias de ingresos del campo a la ciudad. En vez de promover reinversiones y desarrollos industriales y comerciales arraigados en nuestra naturaleza, que hoy se expresan con fuerza, luego de la malaria que vivió la república, impedida —entre otras cosas— de exportar carne por una larga campaña del desierto, sin máscara, al viento se lanza la fobia de la cultura capitalina y centralista. Va de suyo que estos sabios no saben distinguir —por cierto— a una vaca de un novillo, o el girasol del trigo.

El mandamás aparente —del núcleo que dominan los tupamaros—, habitualmente tan desconcertado en temas de estado como sordo en tiroteo, se ha asustado porque —dice— nuestro país es un centro de lavado del narcotráfico. Alguien en los Estados Unidos de Norteamérica y alguna agencia no demasiado efectiva de combate al narcotráfico a veces lo sugieren. Si se me permite usar de prestado la expresión, eso es una "choricez". El grande del norte, principal consumidor de narcóticos del mundo, negocio de cientos de miles de millones de dólares, debería primero mirar hacia sí mismo y a sus bancos y dejar en paz a un país cuyas reservas del Banco Central, de modesto monto, son en términos universales inexistentes.

También ha anunciado que derogará el régimen de las sociedades anónimas "off shore", sistema que tienen consagrado decenas de países en el mundo y que genera, en pequeña escala, acorde al tamaño de nuestro país, movimiento de servicios de diversa índole, incluidos los financieros.

Otra perla es la reforma del secreto bancario, de la mano de una imposición a la renta individual, que en manos del conglomerado aludido, es una verdadera "gestapo", llamada a hacer vacilar a cualquiera respecto del mantenimiento de ahorros y colocaciones en el país sin garantía de reserva (¿no hay algún empleado de banco que salga a defender públicamente su fuente de trabajo?).

A lo anterior se suman anuncios de reimplantación del impuesto de herencias —que hoy se paga directamente y por medios indirectos en otras operaciones contractuales— y desde otro origen político, se promueve derogar el sistema de sociedades anónimas al portador para las inversiones en inmuebles rurales, en una país que ejerce su soberanía política en todo el territorio nacional.

Creemos en mejorar la recaudación fiscal, Aduana incluida, en el impuesto a la renta neta de las explotaciones rurales y, en definitiva, hacer del Uruguay un lugar en el que trabajando se pueda vivir dignamente. Sin aumentar impuestos y burocracia socialista. Todo lo anterior es a contramano.

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