El Día de los Trabajadores

EL logro de las ocho horas fue un paciente planteo de los trabajadores de la Federación Americana del Trabajo, respetuoso y considerado, que derivó en radicales y nunca aclarados sucesos, en una fecha que se ha hecho simbólica.

En noviembre de 1884, el Congreso de la Federación resolvió reivindicar el régimen de ocho horas de trabajo para el 1º de mayo de 1886. La fecha, se escogió en razón de la costumbre, en el estado de N. York y en Pennsylvania, de la terminación de contratos y arrendamientos: el "Moving-day". Se evitaba toda sorpresa y rechazo al plantearlo con dos años de anticipación. Llegó el día fijado, y se sucedieron manifestaciones y huelgas. Los diarios poderosos se opusieron, la policía fue recibida con piedras, contestadas con una descarga de fusilería. Fue una jornada sangrienta en Milwaukee, al norte de Chicago. Y en Chicago, el 3 y 4 de mayo, la revuelta fue mayor, dado que era la base del movimiento anarquista. Hubo tiros, estalló una bomba y quedaron 10 muertos y más de 100 heridos entre civiles y policías. Hubo detenidos, y condenados a la horca seis de ellos. Recién en 1893 se liberaron a algunos de los detenidos. Pero nunca se supo quién arrojó la bomba, ni quiénes dispararon los tiros.

Y así quedó fijada la fecha del 1º de mayo como representativa de la reivindicación de los trabajadores, por el logro de las ocho horas. Aunque precisamente en EE.UU., las Federaciones fijaron el "Día del trabajo" el primer lunes hábil de setiembre, desde 1894 y fue considerado un día de fiesta.

Sin embargo, el régimen soviético, que no permitía huelgas, ni sindicatos libres, fue el que conmemoró el 1º de mayo con imponentes desfiles "cívico" militares, a través de su historia. En muchos países se celebra el 1º de abril, cuando el sindicato de mineros de EE.UU., en 1898, logró sus ocho horas. Por otra parte, las obreras también tienen su día, el 8 de marzo, en homenaje a más de cien obreras textiles que habían ocupado sus talleres, los que fueron cerrados por fuera y misteriosamente incendiados. Reclamaban la jornada laboral de 10 horas.

EN nuestro país se ha celebrado, desde mucho tiempo atrás, el 1º de mayo. Desde hace unos años, se ha construido, detrás del Palacio Legislativo, una gran plaza denominada "Primero de Mayo-Mártires de Chicago", a un costo de más de un millón de dólares, y de un sentido artístico muy discutido. Pero constituye un homenaje a aquellos que dieron sus vidas para que los trabajadores de hoy fueran considerados como personas, con sus derechos, y también con sus deberes.

Cierto que la plaza ha olvidado a otros mártires de nuestra historia. Sólo a vía de ejemplo, Paysandú, Salsipuedes, San Antonio, Sauce, las matanzas posteriores al asesinato de Venancio Flores, y tantos otros episodios luctuosos que no deben seguir siendo motivo de discusiones a la altura que vivimos. Y en épocas más recientes, las víctimas de la guerrilla tupamara y la dictadura militar subsiguiente.

EL país todo, le debe un monumento a los "Mártires de Nuestra Historia", así, sin rencores, sin banderías y hermanados después de su muerte. Para que las futuras generaciones sepan los nombres de quienes llegaron hasta a dar su vida en defensa del terruño donde nacieron.

Bandera de los "33"

En un acto singular, un ciudadano de nombre Víctor Pons, recorrió 300 kilómetros a pie, desde la playa de La Agraciada, para reclamar públicamente la Bandera de los Treinta y Tres Orientales. Un grupo guerrillero en épocas de la dictadura la robó y hoy por hoy nada se sabe del destino que le dieron esos señores que pretendieron erigirse en los "defensores" de la orientalidad, cuando en realidad la estaban estafando de una manera poco creíble. Se ha hablado reiteradamente de la Bandera, pero no aparecen los culpables de semejantes delito: un grupo de veinte, de treinta, de cien personas, que se autodenominaron "salvadores" sin representar a nadie y menos que menos al pueblo uruguayo. Hoy no se sabe si está escondida en algún lugar de la Argentina, de México, vaya a saber, o si por idiotez e incapacidad la Bandera se volvió polvo. La acción del señor Pons merece el aplauso. Porque a través de esa larga recorrida, tan esforzada como patriótica, ha reclamado que si no la tienen, por lo menos respondan y digan qué hicieron con ella.

Quejas y silencios

Cuando se supo que cuatro altos dirigentes del Pit-Cnt habían ido a almorzar al Victoria Plaza invitados por un funcionario de la Embajada de Estados Unidos, hubo grandes grupos que pusieron el grito en el cielo. Lo peor de todo fue que trataron de "traidores" a sus dirigentes sindicales. La comandancia del Pit-Cnt hizo poco caso a las quejas tan graves y como respuesta nombró a los cuatro dirigentes comensales para hablar en el acto del 1º de mayo. Siguieron, sin embargo, los fuertes epítetos lanzados contra sus compañeros, los que no obstante lograron sacar del yanqui que la invitación era porque el Frente iba a ganar las elecciones. Hasta aquí la conmoción fue grande. Pero apenas pasaron unos días apareció una formal invitación del gobierno de China a dos de esos cuatro sindicalistas para visitar el lejano país asiático, donde se está de vuelta del comunismo marxista leninista en claro acercamiento al capitalismo. Y entonces, el silencio de los grupos que tanto habían protestado antes, fue total. ¿Por qué será?

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