¡Entente Cordiale!

| A través de su amistad y de sus combates, de sus historias mezcladas o separadas, ambos pueblos contribuyeron a forjar la civilización europea

Hace cien años, el 8 de abril de 1904, el Ministro de Relaciones Exteriores británico, Lord Lansdowne, y el embajador de Francia, Paul Cambon, firmaron en Londres la "Entente Cordiale", un acuerdo que selló definitivamente el final de una época de conflictos y rivalidades que separaban al Reino Unido de Francia.

El acuerdo entre ambas naciones se originó en consideraciones esencialmente pragmáticas: la solución de cuestiones coloniales en litigio entre ambos estados, relacionadas con sus zonas de influencia respectivas en Marruecos y en Egipto. Gracias a este realismo político la "Entente" tuvo éxito, lo que llevó a Francia y al Reino Unidos a aliarse durante la Primera Guerra Mundial, y más tarde a oponerse a los totalitarismos que amenazaron al mundo entero durante el siglo XX.

A través de su amistad y de sus combates, de sus historias mezcladas o separadas, ambos pueblos contribuyeron a forjar la civilización europea. Nutridos en los mismos valores de libertad, de justicia y de dignidad humana, y manteniendo cada uno su independencia y sus tradiciones, Británicos y Franceses encarnaron, cada cual a su manera, el rostro de estos mismos ideales.

Al trascender sus diferencias, ambas naciones han decidido poner sus esfuerzos comunes al servicio de la construcción europea y de un mundo más justo.

Nadie puede dudar que la amistad franco-británica constituye hoy en día uno de los ejes mayores de una Europa reconciliada y pacífica. De la conjunción de sus esfuerzos, la Unión Europea surge como un bloque unido listo para acoger a diez nuevos Estados y afrontar nuevos desafíos.

Un siglo después, la "Entente Cordiale" se ha transformado en una relación rica y variada que va más allá de sus propósitos originales. En la actualidad, las relaciones políticas juegan un papel de primer orden marcando su accionar en el seno de la Unión Europea, de las Naciones Unidas, del G8 y de otros ámbitos internacionales.

Ministros y altos funcionarios se reúnen regularmente en el marco de encuentros multilaterales o bilaterales y las cumbres anuales franco-británicas, principal instrumento institucional de cooperación política, consagran esta voluntad de un diálogo operacional y pragmático.

Los vínculos entre nuestros dos países evolucionan y se fortalecen constantemente con la multiplicación y diversificación de los intercambios.

En materia militar, por ejemplo, Francia y el Reino Unido están comprometidos al servicio de la paz en los Balcanes y en Africa, y en la lucha contra el terrorismo en Afganistán, unidos para dar un impulso decisivo a la defensa europea, en concertación con Alemania.

También se debe destacar la colaboración a nivel ambiental, como principales promotores del protocolo de Kioto y en la defensa del plan de biodiversidad. Por otra parte, no debemos olvidar el desarrollo de la industria aeronáutica a través del Concorde y de Airbus, o de los progresos realizados en el campo de la salud, en particular en la lucha contra el cáncer, tema central de las celebraciones del aniversario de la "Entente".

A nivel turístico, en fin, todos coinciden al afirmar que la construcción del túnel bajo la Mancha estableció un lazo a la vez físico y psicológico contribuyendo a aumentar el flujo de turistas entre uno y otro país, como lo demuestran los tres millones de franceses que viajan a Gran Bretaña anualmente y los doce millones de británicos que lo hacen en sentido inverso.

La visita de Estado que acaba de realizar a París la Reina Isabel II, el viaje que efectuará próximamente el Presidente Jacques Chirac a Londres, las celebraciones del 60º aniversario del Desembarco en Normandía, los encuentros organizados entre los primeros ministros inglés y francés, la participación de los Horseguards en el desfile del 14 de julio en los Campos Elíseos, así como las numerosas manifestaciones que tendrán lugar en ambos países a lo largo de todo el año, son también las señales que damos a las nuevas generaciones de nuestra voluntad de seguir cultivando el camino que nuestros países deben recorrer juntos.

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(*) Laurent-Joseph Rapin es Embajador de Francia;

John Everard es Embajador de Su Majestad Británica.

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