CONSULTORA SERAGRO
Todo tendría un final feliz, si a los inmejorables precios que presenta la oleaginosa se le hubiese sumado una performance productiva aceptable. Lamentablemente esto no fue así, y la sequía produjo severos daños en algunos cultivos, con situaciones disímiles, en función de algunos factores a considerar. No solo la intensidad de las lluvias ocurridas en enero y febrero (en marzo no llovió), condicionaron los rendimientos. También incidieron el grupo productivo elegido, la fecha de siembra, el largo de barbecho (período de acumulación de agua en el suelo) y el tipo de suelo. La interacción de estas variables determina una amplia gama de situaciones, en donde es difícil definir un panorama general, aunque sí es segura una baja en el nivel de productividad promedio. Cabe recordar que en la zafra pasada se obtuvo un rendimiento promedio de 2,3 mil kilos por hectárea.
BAJA LA CALIDAD. No solo el rendimiento ha bajado, sino que aparecen diferentes problemas de calidad en los lotes. Si bien es variable por zonas y grupos productivos, los altos porcentajes de grano verde (grano que no completó su madurez fisiológica a causa del stress hídrico) están generando algunas complicaciones a las empresas exportadoras. La posibilidad de "diluir" los lotes para obtener los porcentajes de grano dañado preestablecidos en los contratos (5%-8%), sería una buena opción si hubiese volumen disponible para hacerlo.
Pero el alto nivel de grano verde presente en lo que se va recolectando de la zafra, determina que no sea posible "diluir" todo y parte de la producción tenga que comercializarse de otra manera, obviamente a un menor precio que el del mercado.
EL NEGOCIO. Desde el punto de vista del productor, el resultado económico va a depender de varios factores. En primer lugar, la necesidad que tuvieron los productores sojeros de financiar sus cultivos determinó que parte de la producción fuera vendida previamente, a precios bastante inferiores a los que se manejan hoy en día. Para tener una idea, en estos momentos los negocios se hacen entre 275 y 285 dólares por tonelada, puesto en Nueva Palmira, 100 dólares por encima a los que se obtenían a inicios de primavera (ver gráfico). La magnitud de esa "parte" comprometida (desde 500 a 1.000 kilos por hectárea) va a pesar en mayor o menor medida en el precio final recibido (siempre menor a la referencia presente). Incluso, algunos no lograrán el compromiso inicial, lo que genera una situación realmente complicada.
Por otro lado, los empresarios que sufran el agravante de mermas en calidad, tendrán que cuantificar cuánto de su producción será colocada como producto "sano", y cuánto tendrá otro destino, a un precio menor. En definitiva, la ecuación económica para cada productor dependerá de la mayor o menor incidencia que tengan estos factores.