California pendiente de temible terremoto

| El nivel de tensión registrado en la falla ha alcanzado lo que se considera la cota máxima de los últimos 1.500 años

SAN FRANCISCO | EFE

La temible falla de San Andrés podría sacudir pronto el sur de California con una serie de terremotos, según advirtieron en su reunión anual los geólogos de la Sociedad Sismológica de EE.UU.

El período de paz en la falla que recorre California podría concluir en breve y dar lugar a una etapa en la que los temblores se sucederían, según dijeron los geólogos en un reciente encuentro que concluyó en Palm Springs (California).

"Estamos en un momento de cambio, entre un período de calma a otro de terremotos frecuentes", dijo Ray Weldon, de la Universidad de Oregón.

Estos cambios, no obstante, podrían tardar décadas en llegar, y los movimientos sísmicos podrían producirse en intervalos de diez años o más.

En las excavaciones de Wrightowood, uno de los puntos "calientes" de la falla de San Andrés, a unos 100 kilómetros al noreste de Los Angeles, los científicos encontraron pruebas de que entre el siglo VI y la actualidad se produjeron 30 temblores de magnitudes de entre 7,5 y 8,0 grados en la escala de Richter.

Un temblor de esa intensidad podría causar la muerte de miles de personas, ya que alcanzaría zonas urbanas de Los Angeles.

VATICINIO. Los expertos no descartan esta posibilidad, ya que el nivel de tensión registrado en la falla ha alcanzado lo que se considera la cota máxima de los últimos 1.500 años, y por eso se cree que la falla podría comenzar a liberar la energía almacenada.

Por su parte, el equipo de científicos del Instituto de Geofísica de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), que en su día predijo el terremoto de diciembre en Paso Robles, que causó la muerte de tres personas, vaticinó otro gran seísmo de magnitud 6,4 o superior con gran precisión: antes del 5 de setiembre del 2004.

Una investigación difundida a mitad del año pasado ya predecía que es muy posible que los temblores que se han dejado sentir en los últimos años sean el preámbulo de otro devastador, al que popularmente se le denomina "big one" (el grande).

La presencia de los terremotos es, sin embargo, una constante en una zona en la que casi se han convertido en una atracción turística.

Esto es particularmente cierto en San Francisco, escenario del temible seísmo de 1906 que ocasionó una ruptura de unos 483 kilómetros a lo largo de la falla de San Andrés, cobrándose la vida de unas 3.000 personas y destruyendo más de 30.000 edificios.

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