El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pidieron ayer a los países ricos que dediquen el 0,7% de su PIB a la ayuda externa y que además eliminen los subsidios a la agricultura y otros sectores.
Al término de la asamblea semestral de ambos organismos, su Comité de Desarrollo, que es un órgano conjunto, constató en un comunicado que "si se mantienen las tendencias actuales, la mayoría de los países en desarrollo no alcanzará la mayor parte de los objetivos de desarrollo del milenio".
Esas metas, a ser cumplidas para 2015, incluyen reducir la pobreza a la mitad, garantizar la educación primaria para todos los niños del mundo y cortar en dos tercios la mortalidad infantil.
Los objetivos fueron acordadas en una cumbre en Monterrey (México) en 2000, en la que las naciones desarrolladas prometieron que si los países pobres diseñaban programas con una gestión buena y transparente en salud, educación y otras áreas claves, ellas pondrían el dinero para que se hiciesen realidad.
Pero en esta asamblea se ha puesto de manifiesto que las naciones desarrolladas no han cumplido su palabra.
El Banco Mundial ha estimado que para que se alcancen esas metas serán necesarios al menos otros U$S 50.000 millones al año en ayuda externa.
Los países ricos donan actualmente un 0,23 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a las naciones pobres —U$S 58.000 millones de dólares al año en total—, mientras que gastan un 11 por ciento en defensa.