DANDONG n Cuadrillas de rescatistas y trabajadores internacionales de ayuda humanitaria encontraron ayer sábado inmensos cráteres en la tierra y una estela de destrucción en el lugar de la explosión de un tren, atribuida por Corea del Norte a un descuido.
No habían señales de muertos o heridos, que aparentemente fueron sacados por funcionarios norcoreanos antes de que diplomáticos extranjeros y rescatistas visitaran el sitio donde tuvo lugar la explosión el jueves.
Las autoridades de Corea del Norte dijeron que la explosión en una estación de trenes de Ryongchon, ciudad cercana a la frontera con China, mató a por lo menos 154 personas e hirió a otras 1.300, dijo Jay Matta, funcionario de la Cruz Roja, en comunicación telefónica desde una población cercana.
"Había sólo escombros por todos lados, y una cantidad muy grande de cráteres en la tierra. Los edificios de los alrededores estaban totalmente derrumbados, especialmente las casas. Es un desastre por todos lados", manifestó Matta.
Los edificios ubicados en un radio de cientos de metros estaban "totalmente destruidos".
Entre los muertos figuran 76 niños cuyo colegio fue destruido, señaló John Sparrow, portavoz de la Cruz Roja en Pekín.
HOSPITAL. Explicó que 129 edificios públicos quedaron destruidos y 120 fueron dañados, entre ellos un hospital y una facultad.
La visita se produjo tras una inusual invitación del gobierno comunista norcoreano, que comenzó a difundir algo de información mientras solicitó ayuda internacional.
En su primeras declaraciones sobre el desastre, Corea del Norte dijo en un despacho difundido por su agencia estatal de noticias que la explosión se debió a un "contacto eléctrico causado por un descuido durante el cambio de vías de vagones cargados con fertilizantes de nitrato de amonio", que también puede ser empleado en explosivos y como combustible para cohetes.
La agencia estatal de noticias de China citó a un funcionario norcoreano que dijo que chocaron trenes que llevaban combustible y un fertilizante químico, y se incendiaron debido a un cable de electricidad caído. AP