La discusión como método creativo

| La película llegaría a los cines uruguayos en el próximo mes de agosto, según los directores

FABIAN MURO

Los directores y co-guionistas de Whisky, el film uruguayo que fue seleccionado para el próximo Festival de Cannes, se la pasan discutiendo. Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll polemizan sobre casi todo. Todo el tiempo. "Discutimos mucho en cada etapa de la realización: guión, casting, ensayos, rodaje y posproducción", dice Rebella y Stoll, para variar, coincide. Según el primero, lo que surge de esos conflictos "es más interesante que lo que podría ser si yo siempre me saliera con la mía, o viceversa".

Ambos regresaron recientemente de Buenos Aires, donde supervisaron los últimos detalles de su segundo largometraje, que fue incluido en la sección "Un certain regard" (Una cierta mirada) del festival. En dicha categoría también se programarán films de directores como el famoso iraní Abbas Kiarostami. Estar presentes en el festival cinematográfico más notorio del mundo equivale a una mesurada alegría para la dupla. "No nos deja indiferentes ni mucho menos. Estar ahí ya es un premio, aunque en la categoría no se entreguen galardones. También se concreta el deseo de presentar la película en un festival importante. Pero no es lo que nos pone más contentos en este momento. Lo que más nos alegra es que estamos satisfechos con la película", afirma Stoll, quien también aventura que Whisky se estrenará en Montevideo en agosto: "Aún no está todo concretado, pero es lo más probable".

CAMBIOS. El primer largometraje de Rebella y Stoll, 25 Watts, era una crónica juvenil y barrial que documentaba las 24 horas de tres amigos. Filmada en blanco y negro, la película era una mirada a un mundo que Stoll y su compañero conocían a fondo, inspirado como estaba, en sus propias experiencias. En Whisky, prácticamente todo es diferente. De un universo postadolescente y familiar con elenco numeroso, a una melancólica historia sobre tres personajes que ya pasaron hace rato sus años mozos. "Esta película fue, desde el comienzo, algo muy distinto a 25 Watts", explica Rebella. "Nuestro primer largo fue el resultado de cinco años de trabajo. Nos costó mucho, pero también nos dimos cuenta que, aún con todas las dificultades, era posible hacer cine en Uruguay. O sea que Whisky nació con otro espíritu y con otras certezas".

Otro factor decisivo que separa a 25 Watts de Whisky es que el guión de esta última se concretó gracias al aliento de Gonzalo Delgado, director de arte de ambas películas y que colaboró con Rebella y Stoll en la redacción del mismo. Ese libreto escrito a tres manos y alimentado por constantes polémicas, fue el ganador en el concurso anual que organiza el Instituto Sundance en Salt Lake City, EE.UU. Eso fue un primer y contundente indicio de la calidad del mismo (vale señalar que también el guión de 25 Watts fue en su momento considerado como aspirante a ganar el concurso del Sundance, aunque finalmente no lo hizo). "Nuestra manera de dirigir a los actores también cambió de un largometraje a otro", continúa Rebella. "En la película anterior teníamos muy claro lo que queríamos que hicieran. En este caso, dimos más espacio para la interpretación de los actores, que aportaron cosas imprevistas por nosotros. Eso llevó a algunos momentos de sorpresa, en los que tuvimos que resolver cosas sobre la marcha, algo que sabíamos que iba a repercutir sobre el resultado final. Era como ir pasando de una pantalla a otra en una maquinita", ejemplifica.

Los porqués de tantos cambios de un proyecto a otro son más difíciles de dilucidar para sus autores, pero Stoll reconoce que había una voluntad de evitar la repetición de fórmulas: "No sabría articular porqué hicimos algo tan diferente de nuestra primera película. En parte, creo que la participación de Gonzalo en la escritura del guión fue decisiva, porque él insistió mucho para que desarrolláramos la historia de Whisky cuando ésta era apenas una idea. Pero también creo que desechamos varias ideas que teníamos para una segunda película que, en un punto u otro, tenían algo en común con 25 Watts para no repetirnos" dice Stoll.

El futuro más inmediato para los directores es el viaje a Cannes, donde Whisky se exhibirá en tres oportunidades. Luego de eso, los directores no tienen nada definido hasta agosto, mes en que se estrenaría la película en Uruguay. El film también tendrá estreno en varios países latinoamericanos y europeos, según el acuerdo firmado entre la producción de Whisky y la firma alemana Bavaria, encargada de la venta y distribución a nivel internacional.

La gracia de ver películas

Jacobo (Andrés Pazos) y Herman (Jorge Bolani) son hermanos que viven separados. Jacobo permaneció en Uruguay a cargo de una fábrica de medias venida a menos. Herman se radicó en Brasil, donde prospera en el mismo rubro que su hermano. Con motivo de la llegada de Herman a Montevideo, Jacobo quiere dar una mejorada impresión de su vida y le pide a una de sus empleadas, Marta (Mirella Pascual), que se haga pasar por su esposa mientras dure la visita del hermano.

La música de Reincidentes

Esa es la premisa de Whisky y así descrita, no parece gran cosa. "Es que la gracia con las películas que nos gustan a nosotros es verlas, no describirlas. Bajo el peso de la ley es, en el papel, una película en la que no pasa mucha cosa. Pero en la pantalla, pasa de todo", explica Rebella. En ese sentido, Stoll agrega: "nuestra primera película ya era difícil de resumir de una manera supuestamente seductora y pegadiza. Whisky lo es aún más y eso nos gusta. No es que tengamos interés en ser herméticos, pero nos importa más cómo contar que qué contar". Ambos aspiran a que la película sea juzgada a partir de lo que se ve y por eso prefieren ser escuetos con las descripciones argumentales. "Whisky tiene un componente emocional que se aprecia mejor en pantalla, con la presencia y el desempeño de los actores. El film no se apoya en un guión ingeniosamente armado. Dicho de otra manera, no es la anécdota lo que más importa", sostiene Stoll. Por su parte Rebella añade que el film tiene un tono que oscila entre lo absurdo y lo cotidiano, el humor y la melancolía. Afecto a dar ejemplos, Rebella concluye su descripción: "Si 25 Watts era como un comic en el que cada cuadro tenía un montón de burbujitas con diálogos y todo lo demás, Whisky es como un libro para niños, en el que cada página es una gran imagen con una pequeña frase acompañando". Después de la afirmación de Rebella, no es necesario esperar mucho antes que Stoll opine diferente y comience otra discusión entre dos amigos con toda la confianza del mundo para "caerle" al otro.

n La música incidental de Whisky fue compuesta por el grupo argentino Pequeña Orquesta Reincidentes, una banda "de culto" y difícil de clasificar. Si bien los inicios del grupo estaban signados por el rock, el marco estético fue mutando hacia una propuesta en la que se superponen referencias como el tango, la música de los Balcanes, la milonga y el gesto oscuro y melancólico de Tom Waits o Nick Cave.

La banda se ha presentado dos veces en Montevideo, ciudad por la que los músicos de Reincidentes dicen sentir mucho afecto. Uno de los integrantes del grupo es amigo de Stoll, pero la conexión entre la banda y Whisky no surgió inmediatamente: "En un principio, pensamos prescindir de música incidental", cuenta Stoll. "Pero fuimos viendo que la historia cobraba cierta fuerza ‘fabulesca’ que podría motivar el empleo de música incidental. Probamos miles de cosas pero ninguna nos convencía. Hasta que me acordé del grupo".

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