El Vaticano denuncia excesos en la misa

CIUDAD DEL VATICANO - El Vaticano invitó hoy a poner fin a los excesos cometidos durante la celebración de la misa y aceptó oficialmente que las niñas puedan servir como monaguillos, lo que hasta ahora era objeto de controversias.

En un nuevo documento, titulado "El sacramento de la Redención", redactado por la Congregación para el Culto Divino y divulgado hoy, la jerarquía de la Iglesia especifica que "las niñas o mujeres pueden ser admitidas como monaguillos".

En septiembre pasado la revista católica "Jesús" anunció que las autoridades del Vaticano estaban examinando la posibilidad de prohibir la presencia de niñas como monaguillos durante la misa.

La posibilidad de prohibirlo suscitó una oleada de críticas y protestas de parte de sectores moderados de la Iglesia, que interpretaban el alejamiento de las niñas como un regreso a los años en que las mujeres no podían participar en las liturgias.

Entre 1965 y 1967, la Iglesia se sometió a una profunda reforma, modernizándose y dando mayor importancia a ritos locales a la vez que aceptó una presencia activa de las mujeres en numerosas ceremonias.

El documento del Vaticano establece una serie de prohibiciones, entre ellas la celebración de la misa con ministros de otros cultos, por ejemplo con protestantes, la simulación de una misa sin sacerdote y recibir la hostia de manos de un laico u otro fiel.

El texto, firmado por el cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, fue aprobado por el Papa Juan Pablo II, quien solicitó que "sea observado por todos".

Entre los delitos considerados "graves" figura el de admitir la eucarística de una persona que no es sacerdote. Los laicos, ni siquiera los seminaristas, pueden predicar durante la misa.

Otro asunto relevante es la prohibición específica para los sacerdotes de "hacer consideraciones en sus sermones de orden político o con argumentos profanos, inspirándose en nociones basadas en movimientos pseudo-religiosos muy extendidos".

"No está permitido relacionar la celebración de la misa con acontecimientos políticos o mundandos, o con otros elementos que no concuerdan plenamente con el magisterio de la iglesia católica", sostiene el documento.

Los sacerdotes pueden celebrar la misa en latín, en cualquier momento y en cualquier lugar, a excepción de las misas que tienen que ser celebradas "en el idioma del pueblo".

El Vaticano pide que el vino que se emplea en la misa sea "natural, fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas".

"No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida", sostiene el texto.

Las jerarquías eclesiásticas señalan que para la celebración correcta de la eucaristía se debe emplear pan ázimo, de trigo puro y fabricado recientemente, mientras las hostias deben ser preparadas por personas "que se distingan por su honestidad".

"La celebración de la santa misa de ningún modo puede ser intercalada como añadido a una cena común, ni unirse con cualquier tipo de banquete", sostiene el texto.

La Iglesia indica que no se puede celebrar la misa sobre "una mesa de comedor o en el lugar empleado para un convite, ni en una sala con alimentos, ni los participantes se sentarán a la mesa durante la celebración".

"Cualquier católico, sea sacerdote, diácono, fiel laico, tiene derecho a exponer una queja por un abuso litúrgico, ante el obispo, el ordinario competente o el mismo Vaticano", concluye el documento.

Las disposiciones fueron bien recibidas por los sectores conservadores de la Iglesia, mientras protestantes y exponentes de la Iglesia valdense las consideran atrasadas.

AFP

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