BUENOS AIRES - Millares de personas con cirios en las manos se concentraron la noche de hoy en la Plaza Lavalle, frente al Palacio de Justicia, sede de la Corte Suprema y otros tribunales, en Buenos Aires, para exigir seguridad y justicia ante la ola de violencia que sacude el país y, en especial, al Gran Buenos Aires (periferia metropolitana).
"¡Justicia, Justicia!" y "¡Argentina, Argentina!", voceaban los manifestantes que participaban de la segunda marcha convocada por Juan Carlos Blumberg, el padre del joven Axel, quien fue secuestrado y asesinado el 24 de marzo pasado en la localidad de Moreno, en la periferia oeste.
Los organizadores dijeron que unas 90.000 personas participaron de la concentración, en tanto la prensa estimaba la concurrencia entre 50.000 y 55.000 manifestantes.
En esta oportunidad se sumaron a la marcha las organizaciones piqueteras que ingresaron a la plaza con un cartel que rezaba "Juicio y Castigo. Desmantelamiento del Aparato Represivo".
La aparición de los piqueteros con el cartel generó una discusión con organizadores de la llamada Cruzada Axel, que reclamaban que no hubiese lienzos de identificación de las organizaciones presentes.
Blumberg había solicitado a las organizaciones piqueteras que acudieron sin pancartas ni carteles y sin palos, además de que todos ellos tuvieran las caras descubiertas.
Se trata de la segunda marcha convocada por Blumberg. La primera había reunido el 1 de abril a 150.000 personas, en su mayoría de la clase media, frente al edificio del Congreso para reclamar por el endurecimiento de la legislación penal para los delitos graves.
Antes de la movilización, Blumberg se reunió con Augusto Belluscio, presidente interino de la Corte Suprema, para reclamar la declaración de la "emergencia judicial" para propiciar un aceleramiento en el tratamiento de las causas y la organización del "juicio por jurado".
En esta ocasión la convocatoria contó con el apoyo de las organizaciones de piqueteros, que nuclean a pobres y desocupados, que argumentaron que la inseguridad sacude a todos los sectores sociales y aceptaron el pedido de Blumberg de asistir sin pancartas identificatorias.
La composición de clase de la movilización del 1 de abril fue objeto de objeciones por dirigentes de izquierda, quienes estimaron que el tema de la seguridad y, en especial los secuestros, golpeaba fundamentalmente a la clase media y que "detrás de estas marchas había sectores de derecha que pretendían "mano dura".
Blumberg descalificó esas apreciaciones y aseguró que "aquí participan todos los sectores sociales" y recordó una reciente marcha realizada en la localidad bonaerense de Moreno, donde apareció muerto su hijo, en la que marchó "mucha gente humilde que también sufre la ola de violencia e inseguridad".
Sobre la controversia, la dirigente de centroizquierda Elisa Carrió negó EN declaraciones radiales que las convocatorias estén fogoneadas por "la derecha reaccionaria" y consideró que Blumberg "es un hombre moderado".
Carrió, que lidera la oposición de centroizquierda al presidente Néstor Kirchner, insistió por otro lado en que el delito no sólo se detiene con el endurecimiento de las penas y advirtió que "la crisis de seguridad es también económico-social".
En la marcha del 1 de abril, Blumberg lanzó un petitorio para el Congreso y para el cual se organizó un masivo registro de firmas en todo el país que hace una semana superaba los 2,7 millones de apoyos ciudadanos.
Ante la ola de delitos que sacude especialmente los alrededores de la capital argentina, donde viven 9 millones de personas, el gobierno lanzó el lunes un Plan Estratégico de Seguridad que contempla, entre otras vastas reformas, la creación de una Agencia Federal de Investigaciones semejante al FBI de Estados Unidos.
AFP