El examen que rendía ayer ante empresarios el más visible de los asesores económicos del Frente Amplio, Carlos Viera, parecía culminar sin sobresaltos hasta que el economista deslizó la posibilidad de aumentar la presión tributaria sobre el sector agropecuario, convertido de hecho en el motor de la reactivación económica. Los panelistas que acompañaban a Viera en el desayuno de la Asociación de Dirigentes de Marketing —el vicepresidente del Banco República, Gustavo Michelín y el consultor Conrado Hughes— reaccionaron previendo graves consecuencias para la inversión si se aplicaran detracciones.
Viera precisó que no había hablado de detracciones —aunque no las descartó— pero reafirmó la justicia de imponer tributos a los sectores que generen más ingresos. "El agro está pagando poco o nada. Está creciendo a un ritmo de 14% mientras los otros sectores están queriendo arrancar", sostuvo Viera. Se preguntó entonces qué pasaría si el año próximo el agro sigue creciendo "brutalmente y los otros sectores no arrancan ¿A quiénes le vamos a poner impuestos. A los demás sectores o al agro?".
Durante la sesión de preguntas Michelín tomó la representación de la línea de pensamiento de gobierno y salió al cruce de Viera preguntando "quién sembrará una hectárea de arroz el año que viene" si no existen reglas claras para los inversores. Hughes, en tanto, resaltó un proyecto de ley que analiza el Parlamento y que ya tuvo media aprobación legislativa que impediría -entre otras cosas- la imposición de detracciones, actuando como dique a esta pretensión.
REGLAS. Jugando en el terreno político el asesor de la izquierda advirtió sobre la imposición de reglas de juego por la actual administración a una eventual futura administración de Tabaré Vázquez, que podrían "restar margen de maniobra" al nuevo gobierno, que tendrá "mayor credibilidad" que el saliente.
Una de las condicionantes a corto plazo que mencionó Viera sería el fuerte compromiso de superávit fiscal asumido por el gobierno, que "atenta" contra el crecimiento, a los que sumó los vencimientos y pagos de intereses en 2005 que se transformarán en una "restricción fuertísima" para la futura administración.
En ese escenario Viera dijo que no se puede seguir bajando el gasto social y conteniendo las inversiones en obra pública "so pena de enfrentar restricciones sociales". Como tampoco se puede pretender subir la carga tributaria, el equilibrio fiscal debería lograrse gravando "a quienes generan mayores ingresos", como el agro, y "no conteniendo el consumo interno (...) a costa del sacrificio de los más desposeídos, los asalariados".
CERTEZAS. Dentro de las proyecciones, Viera se abstuvo de prever el instrumento que utilizaría un gobierno del FA en política cambiaria, aunque dijo que ésta "es manejable" y que "habrá reglas de juego claras".
"Definir antes (de asumir el gobierno) este tema podría generar problemas", respondió sobre si se optará por la libre flotación o el inflation targeting.
En un ejercicio casi diario el asesor de izquierda debió ratificar ayer también que en caso de ser gobierno el FA honrará los compromisos asumidos en el canje de deuda.
Asimismo adelantó que no se utilizará las tarifas públicas "como impuestos encubiertos" y que éstas "deberán responder a los costos de producción".