Partido de tenis puso fin a la vida del "hombre récord"

| Su pasión por las plusmarcas lo llevó a abrir una agencia para proveer de todo tipo de datos a la prensa

LONDRES | EFE

Citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte). De no ser el lema olímpico, podría haberlo hecho propio Norris McWhirter, cuya vida consagrada a los récords acabó —nobleza obligaba— tras un esfuerzo ímprobo: a sus 78 años, enfermó después de jugar un partido de tenis nocturno.

Excepto para sus compatriotas británicos, el nombre de McWhirter puede resultar poco conocido.

Todo lo contrario que el "Libro Guinness de los Récords", alumbrado por el fallecido y su hermano mellizo, Ross, y que desde su primera edición, hace medio siglo, ha vendido más de 87 millones de ejemplares en 37 idiomas en todo el mundo, según datos de 1999 sin duda ya superados.

DEDICACION. El libro, rebautizado en sus últimas ediciones como "Récords Mundiales Guinness", es en gran medida un trasunto biográfico de su creador, cuya muerte en su casa del condado inglés de Wiltshire confirmó ayer un portavoz familiar.

Aunque ya se ha convertido en una frase hecha en casos de defunción, de McWhirter sí que puede decirse sin desatino que vivió como murió: consagrado a la competición en sus grados más extremos.

Desde joven, el finado conjugó la tradición periodística familiar —su padre, William Allan McWhirter, fue director de periódicos— y su propia pasión por el deporte, que le llevó a ser quíntuple campeón en las distancias de 100 y 220 yardas en Gran Bretaña en los años 40 y 50.

En ambas facetas, la deportiva y la periodística, Norris colaboró y a la vez compitió codo con codo con su hermano y ambos acabarían siendo igualmente famosos en su país, también por sus ideas políticas conservadoras y nacionalistas, que desembocarían en 1975 en el asesinato de Ross por el Ejército Republicano Irlandés (IRA). El aura de éxito que envolvía a ambos se acrecentó aún más cuando su esfuerzo conjunto dio a luz el "Libro Guinness de los Récords", llamado a hacerse honor a sí mismo y, batiendo todas las plusmarcas, convertirse en la obra con derechos de autor más vendida de la historia editorial.

CARRERA. Al parecer, el libro comenzó a incubarse el 6 de mayo de 1954, cuando el joven, que a la sazón trabajaba como comentarista deportivo para la BBC, asistió a la histórica carrera en la que Roger Bannister se convirtió en el primer atleta en correr la milla en menos de cuatro minutos. A partir de entonces, la pasión por las plusmarcas llevó a los McWhirter a establecer una agencia en Londres para proveer de todo tipo de datos deportivos a la prensa.

Esa agencia fue el embrión del que nacería en 1954 el afamado "Libro de los Récords" que coeditarían ambos hermanos hasta la muerte de Ross y que, según la leyenda, captó el patrocinio de Guinness porque esta cervecera lo vio como una "biblia" a la que podía confiarse el resultado de las apuestas a las que tan aficionados son los habituales de los "pubs".

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