Stirling afirmó que encarna un camino cierto y realista

| Asumió los costos de 2002, pero advirtió que los partidos tradicionales salvaron al país de una posible crisis institucional

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El candidato colorado Guillermo Stirling reconoció anoche que su colectividad pagó los "mayores costos políticos" por los efectos de la crisis, pero subrayó que la salida y la continuidad de los actuales niveles de crecimiento se podrán sostener en la medida que se mantenga la seguridad política, jurídica, económica y financiera del país.

Al cerrar el acto de proclamación de su candidatura organizado por el Foro Batllista, el ex ministro del Interior sostuvo que los momentos dramáticos de 2002 no terminaron en una "crisis institucional" por la "enorme responsabilidad exhibida por los partidos tradicionales".

Hablando en la sala de la Convención del Partido Colorado y seguido desde la mesa que presidía el acto por el titular del Foro, Julio María Sanguinetti, el vicepresidente Luis Hierro López y el diputado Washington Abdala, Stirling dijo que "el caos social, económico, financiero y político fue evitado con experiencia y firmeza", pero alertó que la "trama social" quedó "seriamente afectada".

"Fenómenos dramáticos vividos ayer y hoy en otros países sudamericanos, siguen prendiéndonos luces de advertencias; si acentuamos y radicalizamos la convivencia, si acentuamos la intolerancia, si no sabemos dar respuestas a la reparación de esa trama social afectada y a esos miles de uruguayos entrampados en ella sin trabajo, con privaciones, sin asistencia social, así sí que tendremos un futuro incierto", enfatizó.

Stirling —que aclaró en el arranque que no se distingue como orador y leyó su discurso—hizo mención al mensaje de Seregni el último viernes, en el que llamó a superar "el miedo a los cambios".

"Porque no tenemos miedo a los cambios —dijo— somos un camino para el Uruguay, un camino que debemos transitar juntos todos los ciudadanos, más allá de divisas partidarias".

"No hemos aceptado estar en esta difícil carrera para competir con promesas demagógicas. En mi vida política he tenido logros y fracasos, aciertos y errores, pero siempre actuando con honestidad, transparencia, convicción y humildad", consignó, bajo aplausos.

Nacido como candidato desde el seno mismo del gobierno, Stirling dijo que las oportunidades genuinas se generarán con "seguridad política" de que "no viviremos alimentando la confrontación ni la intolerancia"; con "seguridad jurídica de que los contratos y las leyes seguirán siendo respetados"; con "seguridad económica a través de apuntalar los imprescindibles equilibrios macroeconómicos y fiscales que permitan acentuar las políticas sociales" y con "seguridad financiera que haga cada día más confiable y sólido nuestro sistema bancario".

"Este es el camino cierto, pragmático y realista", dijo.

SANGUINETTI. El líder de la agrupación, Julio Sanguinetti, advirtió que Stirling marca una "renovación" y "un nuevo estilo" que forjó "desde el lugar donde se acreditan las condiciones de un presidente".

"El presidente no es el especialista, es el generalista. Y es el hombre que maneja el poder del Estado. Y en ningún lugar se aprende eso mejor que en el Ministerio del Interior, donde confluyen todas las crisis de la sociedad", indicó.

Sobre el final de su intervención, el ex presidente le habló a Stirling y llegó a conmoverlo. "Hoy nada me ata a lo que no sea el compromiso de luchar por las ideas de siempre, renovadas todo el tiempo (...); nada me ata más que la vocación de que llegue a la presidencia de la República un hombre nuestro, hombre al que queremos y tenemos esperanza, un hombre en el cual podemos confiar todos. Acá estamos sus amigos, sus amigos de siempre. Siempre vamos a estar luchando desde atrás y el costado y desde todos los lugares (...). Le vamos a fogonear toda la fe batllista, le vamos a fogonear toda la pasión colorada, eso no tenga duda", sostuvo Sanguinetti, levantando a la tribuna.

CRITICA. Por su parte, el vicepresidente Hierro encaró un discurso reivindicativo de la tradición colorada y batllista.

En la oratoria, fue el único que claramente dirigió sus dardos contra Tabaré Vázquez. Aludió, concretamente, al planteo del titular de la izquierdar de impulsar auditorías si llega al gobierno para medir las responsabilidades de los funcionarios.

Dijo que no polemizaría sobre ese punto, pero advirtió que tiene la "convicción" que en la cúpula" del Estado "hay normas de decencia que cumplimos ciudadanos de todos los partidos".

"Vemos hoy con asombro y con tristeza que partidos de izquierda que dicen tener en América Latina esa exclusividad de la ética y la moral, han caído en procesos terribles de corrupción como pasó en el gobierno de Lula y en el gobierno de izquierda de la capital de México. Si se quiere hablar en serio del tema, nos tenemos que unir para seguir afirmando la decencia, la honestidad y la integridad moral de los gobernantes uruguayos".

"Si quieren hacer auditorías —dijo— contarán con nosotros. Los colorados y batllistas tenemos la auditoría de nuestra conciencia".

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