CANELONES | E. BARRENECHE
La demora en la construcción del liceo de Parque del Plata, cuyo inicio de obras fue en 1999, ha generado molestia y preocupación en los padres de liceales de ese balneario, Las Toscas y la Floresta.
El crecimiento poblacional repentino de la Costa de Oro determinó que las escuelas y liceos existentes no hayan podido cubrir la demanda y exigió a las autoridades educativas la necesidad de construir más aulas en la zona balnearia de Canelones.
"El liceo de Parque del Plata es una vieja aspiración de la zona. El problema que tenemos es que el centro de Atlántida, donde van todos los adolescentes de estos balnearios, está superpoblado", expresó Marisol Muller, una comerciante de 26 años.
El instituto educativo de Parque del Plata, que estará listo dentro de dos semanas, fue construido con recursos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). La Intendencia de Canelones aportó los técnicos para certificar el avance de obras.
Según los padres consultados, cada día deben disponer $ 30 de boleto por hijo para que vayan a estudiar a Atlántida. Ante la imposibilidad de pagar el abono, muchos padres compraron bicicletas para sus hijos. En grupo de seis o siete, los adolescentes circulan varios kilómetros todas las mañanas por la Ruta Interbalnearia atestada de autos que viajan a grandes velocidades. Los menos valientes, prefieren hacerlo por las calles interiores de los balnearios, aunque la distancia sea mayor.
PROBLEMAS. María del Rosario López, una ama de casa de 50 años, tiene a tres hijos adolescentes que concurren al liceo de Atlántida. "Es una incomodidad terrible. Si los mandara en ómnibus debería gastar $ 90 diarios. Por eso van en bicicleta", explicó.
Sin embargo, López dijo que su mayor problema no es económico, sino el "peligro de la Ruta Interbalnearia. Si mis hijos demoran media hora en llegar, me vuelvo loca de preocupación".
Dijo que ningún adolescente de Parque del Plata va al liceo los días de lluvia, ya que la carretera es intransitable y llegan empapados".
Según los liceales consultados, cruzar la Ruta Interbalnearia los viernes por la tarde o los lunes en la mañana puede transformarse en una trampa mortal, puesto que el tránsito de vehículos es demasiado intenso.
En algunas oportunidades, apenas cuentan con medio minuto para cruzar hacia el otro lado de la ruta cuando corta el semáforo de Salinas o el de La Floresta. Fuera de este lapso de tiempo, es "imposible" cruzar la Interbalnearia, indicaron.
Florencia Pallás, una liceal de 15 años, tiene en su brazo una marca provocada por una caída en la ruta. "Voy con miedo al liceo. Los autos pasan muy cerca de uno", expresó.
Florencia, Javier Suárez, un estudiante de UTU de 17 años, y Gerardo Bueno, un jardinero de 17 años que también concurre todos los días a Atlántida, conocen algún compañero o amigo que murió accidentado en la Interbalnearia.
Según Suárez, "es peligroso circular en bicicleta" por la carretera y agregó que, el año pasado, una conductor estiró la mano para atender el celular y casi lo atropelló cuando se dirigía a estudiar a Atlántida.
"Me morí de miedo. El auto pasó muy cerca", relató.