Jorge Abbondanza
La Cinemateca no se rinde. El sábado 3 de abril comenzará en siete salas montevideanas el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, que durará hasta el domingo 18, abarcará unos cien largometrajes, agregará a esa lista abundantes cortos y se extenderá a Punta del Este durante la primera semana, con una selección del caudaloso material previsto. Como siempre, conviene recordar a los aficionados que pocos de los títulos a exhibirse en el festival tendrán luego distribución comercial en el país, de manera que esta convocatoria es una oportunidad quizás irrepetible de acceder a unas cuantas primicias entre las que figuran el cine de autor, el cine como expresión artística, documental y creativa y también —por qué no— el cine industrial, como puntualiza la propia Cinemateca. Esta edición será la vigésimo segunda del festival, lo cual permite tener idea de la obstinada continuidad que los organizadores han sabido imponer al acontecimiento.
Con la prolijidad propia de esa institución, en estos días estará pronto el boletín mensual donde se informa detalladamente sobre todas las películas a exhibirse y de paso se alude a los invitados que concurrirán al festival, entre los cuales figuran el ruso Nikita Mikhalkov, el alemán Harum Farocki, el canadiense Ron Mann, el francés F.J. Ossang y el argentino Fernando Solanas, aunque habrá otras notabilidades que todavía no han confirmado su asistencia. Pero lo más tentador para el público será una hilera de estrenos donde cabe mencionar El arca rusa de Aleksandr Sokurov (Rusia) que con gran despliegue recorre tres siglos de la historia rusa filmados en el Palacio de Invierno de San Petersburgo con insólito rodaje en tan sólo 24 horas, junto a Oro carmesí de Jafar Panahi (Irán), Dolls de Takeshi Kitano (Japón) y Sarabanda de Ingmar Bergman (Suecia) donde el maestro se reencuentra con la pareja central de Escenas de la vida conyugal treinta años después.
Debe saberse que el material comprenderá unos cuantos ejemplos del cine brasileño de hoy, una amplia representación del cine europeo y los títulos premiados por Fipresci (la crítica internacional) en las muestras recientes que hubo en el mundo. Pero entre los films a destacarse figurarán asimismo La pelota vasca de Julio Medem (España), Together de Chen Kaige (China), Dios es brasileño de Carlos Diegues (Brasil). Buongiorno notte de Marco Bellocchio (Italia), Memoria del saqueo de Fernando Solanas (Argentina), Todo o nada de Mike Leigh (Gran Bretaña), Ingmar Bergman, intermezzo de Gunnar Berdhal (Suecia) y —last but not least— Whisky de Pablo Stoll y Juan Pablo Revella (Uruguay), que permitirá al público reencontrarse con los realizadores de 25 watts, entre otros títulos precedidos de elogios como Suite Habana de Fernando Pérez (Cuba), Before Sunset de Richard Linklater (Estados Unidos), El cuarto de las magas de Claude Miller (Francia) o Presencia de Jan Troell (Suecia).
Como siempre, el festival otorgará premios y los críticos locales también lo harán, manejándose (como puedan) en medio del diluvio de esos dieciseis días y sin olvidar que habrá diez secciones para ordenar las exhibiciones, desde Largometrajes en Competencia, Spot Brasil o European Film Promotion, hasta Documentales y Animación, Espacio Uruguay, Homenaje a Mikhalkov o Escuelas de Cine. Habrá para entretenerse y convendrá llegar temprano a las funciones, ya que las colas en la puerta podrán ser kilométricas.