Con lo único que Viera no pudo fue con el uruguayo

BUENOS AIRES | SILVIA PEREZ

Después de haber pasado un primer tiempo sin necesidad de andar revolcándose por el campo de juego, Sebastián Viera se lució con sus vuelos y sus tapadas en la segunda mitad. Allí se convirtió en gran figura y en responsable directo de un empate para el que habían hecho mucho Luis Romero y Andrés Aparicio, hasta que se hizo sacar la tarjeta roja.

NACIONAL. VIERA: lo dicho, cuando Independiente se le vino arriba, respondió con enorme seguridad y ahogó varias veces el grito de gol de los "diablos rojos". VALDEZ: aunque empezó mal, su velocidad fue un singular aporte para realizar coberturas y cierres. MACHADO: salvo en los minutos finales, cuando el aluvión les generó problemas, fue un león en el juego aéreo. Además, varias veces anticipó con inteligencia. CICHERO: otro que anduvo muy bien y que sacó infinidad de balones. A. ROMERO: batalló enormemente, pero fue el que más inconvenientes tuvo, en especial cuando entró Hugo Morales. RARIZ: fue el gestor del gol tricolor con una buena aparición por derecha un gran pase para Luis Romero. También se sacrificó una enormidad para impedir el buen juego del rival. APARICIO: otra vez cometió el enorme error de hacerse expulsar. Dejó a su equipo con diez hombres y con menor resistencia para aguantar el chaparrón. Lo peor de todo es que era uno de los mejores hombres tricolores. COELHO: aunque no anduvo del todo claro, fue importante cuando agarró la pelota y le dio respiro a su equipo. MELLO: batalló contra todos y estuvo muy cerca de convertir. En el primer tiempo fue el jugador más peligroso de Nacional. L. ROMERO: hizo un gran despliegue. Fue a todas y colaboró con sus compañeros a la hora de marcar. Por si fuera poco, hizo el gol albo. GUERRERO: tuvo un contragolpe que culminó con un remate desviado. N’KONG: aunque jugó pocos minutos aportó entrega y buen manejo. LEITES: muy poco en la cancha.

INDEPENDIENTE. Los diablos rojos tuvieron en Leonel Ríos y Christian Giménez a dos hombres que jugaron con inteligencia y claridad. Empero, la historia comenzó a cambiar desde el momento que el uruguayo Sebastián García entró a la cancha. Ahí apareció el juego aéreo que antes no tuvieron. Por otra parte, fue también clave el ingreso de Hugo Morales.

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