PUNTA DEL ESTE | MIGUEL MUTO
Escuchando jazz a todo volumen y con varios turistas comiendo los célebres panqueques de dulce de leche, el tambo de Punta Ballena esperó con total normalidad el que será tal vez su último día. Nada hacía pensar que esta misma tarde, a las 14 horas, un juez puede dictaminar el cierre del local y la posibilidad de que este bucólico atardecer —una tradición que lleva 18 años— pueda no volver a repetirse. Todo está pronto en el Centro Español para la actuación del martillero Alarquin Llanes a las 14 horas.
Y el propietario, Francisco Yobino, estará de pie.
El propietario del campo, Francisco Yobino, dijo que no se siente deprimido ante la instancia que le toca vivir. Por el contrario, manifiesta públicamente su convicción para seguir adelante, trabajando en todos los aspectos, incluido el próximo festival internacional de Jazz programado para enero del 2005.
Yobino cuestiona informaciones del Banco República, según las cuales la institución no busca hacerse de la mayor cantidad posible del crédito que le adeuda Yobino y que esa sería la razón de la venta sin base al mejor postor.
"No sé por qué el acreedor actuó así, ya que no beneficia eso ni el apresuramiento de este remate. Me lo confirmó el propio martillero, que el Banco le había dado la orden de apresurarlo" señaló Yobino.
"Una cosa es rematar un chalet o un apartamento y otra es rematar un establecimiento de estas características. Todos hablan siempre de El Sosiego como un referente turístico para la zona, entonces pensamos que la promoción del remate pudo tener otra consideración. Pudo dársele al martillero uno o dos meses más para trabajarlo", dijo.
Según Yobino se pudo, por ejemplo, realizar un dossier con fotografías para enviarlo al exterior para presentarse ante inversores importantes en la región , que permitieran, no sólo mejorar la oferta sino la continuidad del funcionamiento normal del tambo.
"Yo no perdí dinero con los festivales de jazz, salvo en una oportunidad, que debí afrontar gastos de pasajes pues la temporada fue mala y los sponsors cayeron. Pero a partir de este último verano, mejoramos y con uno más, podríamos salir adelante. Como empresario, tal vez cometí el error de no llevar a diario el debe y el haber, no miré a corto plazo, pero puse mi empeño, pagué y di la cara siempre"
Yobino estima que la hectárea pelada en esa zona tiene un valor aproximado a los 35 mil dólares. Se rematan 36 del total de 45 que tiene en propiedad.
A ello habría que agregarle toda la inversión hecha y 18 años de labor, sostuvo el empresario.
La cuenta con el República corresponde a un crédito de 1999 cercano a los cuatrocientos mil dólares de base.
Con respecto a los recursos que presentó legalmente, Yobino aclaró que fueron puestos en manos de un abogado.
Se trató de un extenso libelo donde se explicó, entre otros puntos, que nunca recibió una notificación de las actuaciones en su domicilio real, lo que dio fundamento a la nulidad interpuesta.