Washington - El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció hoy que fueron "demasiado optimistas" las perspectivas de crecimiento para Argentina durante la década de 1990 y previas a la suspensión de pagos de 2001.
Según indica un comunicado, el Directorio del FMI analizó en una reunión, basándose en un informe de su personal, las lecciones que pueden aprenderse de la crisis económica argentina, una de las mayores de la historia.
Entre las causas de la crisis, los directores del Fondo señalaron el deterioro de la dinámica de la deuda pública, los límites en la política monetaria impuestos por la paridad del peso con el dólar y las debilidades institucionales y estructurales.
Muchos directores, agrega el comunicado, "apuntaron también la continua disposición de la comunidad financiera privada a financiar las crecientes necesidades de crédito de Argentina como un factor que permitió que se acumularan" esos problemas.
Aunque los responsables del Fondo reconocen que "no hay un área sola que se pueda identificar como la causante de la crisis", sí consideran que la situación de la deuda pública del país "desempeñó un papel principal".
Uno de los factores más notables a la hora de sacar lecciones de la crisis, apuntan, es que la proporción de la deuda con respecto al tamaño de la economía "no se encontraba en un nivel considerado alarmante" y la política fiscal "se consideraba sostenible".
Entre las razones para que el resultado final fuera mucho peor de lo calculado, el Fondo apunta los fallos a la hora de valorar adecuadamente el régimen de tipo de cambio y la falta de flexibilidad relativa de los mercados laboral y de productos argentinos.
La experiencia argentina, considera el FMI, subraya la necesidad de "una evaluación cuidadosa de qué nivel de deuda es sostenible, teniendo en cuenta los límites específicos de cada país".
Los directores reconocen también que las proyecciones de crecimiento para Argentina a lo largo de la década de 1990 "por parte de las autoridades, el Fondo y el mercado fueron, en retrospectiva, demasiado optimistas".
Eso, apuntan, llegó a adoptar una visión "demasiado complaciente" del comportamiento fiscal argentino.
Por ello, instan a "una evaluación cuidadosa y crítica de los lazos entre las reformas estructurales y el crecimiento".
Los directores del Fondo analizaron también el papel de la paridad del peso con el dólar, que "pasó de ser una fuente de fortaleza a ser una rémora", al dificultar la adaptación de la política monetaria a los reveses de finales de la pasada década.
A este respecto, el Fondo "subrayó la importancia de que el régimen de tipo de cambio que se elija venga apoyado por unas políticas estructurales y macroeconómicas totalmente consistentes".
El Directorio del Fondo también enfatizó el papel que jugaron las debilidades estructurales argentinas en la crisis, en particular la fragilidad de las instituciones fiscales y la administración del gasto, que "hicieron difícil el ajuste cuando fue necesario".
En general, el Fondo considera que el caso argentino, considerado durante los años noventa el "niño mimado" de la institución, "resalta la necesidad de una supervisión eficaz y sólida del Fondo en todos los países", que preste mayor atención al contexto regional y la situación global en lo que pueda afectar al país en cuestión.
En su reunión, los directores analizaron las implicaciones que el caso argentino puede tener a la hora de que el Fondo aporte sus recursos a países que ofrecen serias dudas sobre la sostenibilidad de su deuda.
Muchos directores, explica el comunicado, "subrayaron la necesidad de precaución en esas circunstancias", ante la prioridad de salvaguardar los recursos del Fondo y el riesgo que podría suponer para su credibilidad.
La Oficina de Evaluación Independiente del FMI, un órgano encargado de revisar la actuación de esa institución, tiene previsto emitir un informe sobre el papel del Fondo en la crisis argentina después de la asamblea de primavera, prevista para los próximos 24 y 25 de abril.
EFE