MADRID | AP
El presidente del Gobierno en funciones, José María Aznar, manifestó anoche que se va de la presidencia del Ejecutivo "con las manos limpias", "la cabeza alta" y después de dejar a España con "la mayor prosperidad que ha tenido nunca".
En una entrevista concedida al canal privado español Telecinco, Aznar emitió sus primeras declaraciones públicas desde el 14 de marzo, cuando se realizaron los comicios generales, en los que su Partido Popular sufrió una derrota sorpresiva.
El presidente saliente defendió su política exterior y antiterrorista, dijo que no lamenta haber apoyado la guerra en Irak, y criticó los planes de su sucesor socialista para retirar las tropas españolas de ese país del Golfo Pérsico.
RESPONSABILIDAD. Aznar fue acusado por muchos españoles de incidir en los atentados dinamiteros en la red ferroviaria de Madrid, tres días antes de las elecciones, por haber apoyado la guerra en Irak.
Los atentados dejaron 202 muertos y más de 1.400 heridos.
Sobre si aceptaba la responsabilidad por la derrota de su partido, Aznar destacó que él no había contendido como candidato. "Pero mi partido no ganó la elección y yo soy parte de mi partido, el Partido Popular. Y por lo tanto, todos tenemos la responsabilidad. Es lógico", dijo.
La víspera de la elección miles de manifestantes congregados frente a la sede del Partido Popular acusaron a Aznar de mentir cuando atribuyó los atentados a los separatistas vascos —al tiempo que surgían pruebas de un vínculo islámico— en el intento de no perder en los comicios.
Aseguró que acepta todas las críticas por lo sucedido el 11-M, un episodio que describió como "el ataque más terrible que España ha sufrido nunca", pero que rechaza la "calumnia y la vileza" de quienes dicen que el Gobierno mintió a los españoles o manipuló la información para dar la impresión de que el atentado fue obra de ETA.
"Era perfectamente lógico pensar inicialmente en ETA", dijo.
Subrayó que los resultados de las elecciones del 14 de marzo fueron "absolutamente legítimos y como tal hay que respetarlos", y añadió que hará falta algún tiempo y perspectiva para saber en qué medida influyó en la victoria del PSOE y la derrota del PP la masacre del 11-M.
TERRORISMO. Tras el peor atentado terrorista en la historia de España, se le preguntó a Aznar cómo se sentía.
"Tranquilo, sereno, cumpliendo mis responsabilidades. Y pensando por supuesto en todas las cosas que han pasado en nuestro país".
En el momento más emocional de la entrevista, visiblemente afectado, Aznar dijo: "Yo sé lo que es sufrir un atentado terrorista, porque yo lo he sufrido (...) y sé lo que es presidir un partido que es el que más sangre ha vertido por la defensa de las libertades".
En su opinión, "lo que quiere el terrorismo es que arrojemos la toalla", por lo que sugirió que José Luis Rodríguez Zapatero se equivocaría si adopta decisiones que puedan dar una sensación de debilidad, como retirar las tropas españolas de Irak.
Agregó que no se arrepiente de haber apoyado la guerra, a la que se oponía una abrumadora mayoría de los españoles, e insistió en que el mundo es un mejor lugar tras el derrocamiento y la captura de Saddam Hussein.
Un éxito sin dividendos
Considerado durante años símbolo de la "nueva Europa" y artífice del llamado "milagro económico español", el jefe saliente del gobierno José María Aznar representará a su país por última vez durante la cumbre europea de Bruselas esta semana.
A sus 51 años, José María Aznar, que había decidido no luchar por un tercer mandato, deja una España con un crédito acumulado en ocho años de gestión marcados por los éxitos económicos.
Una tasa de desempleo reducida a la mitad, un crecimiento superior a la media europea, un excedente sin precedente en las cuentas públicas, la entrada en la zona euro y un nivel de vida en constante mejora no bastaron, sin embargo, para evitar que la balanza se inclinara a favor del Partido Socialista Obrero Español tras los atentados del 11 de marzo en Madrid, sobre todo debido a la forma en que el gobierno gestionó esta tragedia. AFP