AMERICA Latina no es una prioridad para el gobierno del presidente Bush. Lo dijo el propio Colin Powell, secretario de Estado en ese gabinete, hablando ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, en Washington D.C. y confirmando así "lo que ha sido una percepción generalizada en el hemisferio desde hace años", según informa un cable de AP. De hecho, el propio George W. Bush "redujo los fondos para América Latina" en el presupuesto para el ejercicio 2005, que empezará a regir en octubre 2004. El diputado demócrata Robert Menéndez (de New Jersey) reconoció estar "disgustado ante esa reducción decidida por el presidente, luego de haber dicho al iniciar su mandato, hace tres años, que la región era la primera prioridad en su agenda de gobierno".
CUANDO Powell debió aludir a esa reducción, "afirmó que Estados Unidos tiene hoy otras prioridades más urgentes", un reconocimiento que aludía a Irak, Afganistán y el mundo árabe, donde Estados Unidos no sólo se embarcó en guerras sino que "ha emprendido una campaña mediática, fundando un canal de televisión satelital, radios con música occidental y prensa de corte liberal", herramientas con las cuales confía en introducir la cultura anglosajona en ese otro mundo de sentimientos, religión, valores morales, estructura social y nociones de autoridad tan diferentes de las occidentales. Con tales medidas, el gobierno norteamericano "apuesta a abatir el fuerte antiamericanismo vigente en la esfera musulmana", aunque las múltiples dificultades y cruentos atentados que han salpicado la posguerra iraquí, sombrean ese panorama y convencen a las autoridades de Washington de que la tarea occidentalizadora en Medio Oriente será más complicada y más larga de lo que pudieron creer en un comienzo. No queda demasiado lugar para pensar en América Latina y auxiliarla.
CLARO que Powell confía en que "la reducción de la ayuda podría ser compensada —al menos en parte— con algunas asignaciones del llamado Fondo Reto del Milenio", una partida propuesta por Bush para asistir a países sumidos en extrema pobreza, "con ingreso anual per cápita no mayor a 1.400 dólares". De todas maneras, Powell debió reconocer que "esos fondos posiblemente no cubrirán la diferencia en su totalidad" ya que el Reto del Milenio ha sido apenas de 1.000 millones, aunque ahora el presidente pide 1.500 millones más para ese programa. Los recortes de la ayuda a Latinoamérica se notan en las cifras: un rubro que era de 163 millones en 2003, quedó en 147 millones para el 2004 y bajará a 130 en el ejercicio 2005, mientras los programas de asistencia al desarrollo crecerán ligeramente, ya que hasta ahora han sido de 241 millones y en adelante serán de 267 millones.
ALGO similar ocurrirá con el control del narcotráfico, que subirá de 42 millones a 48, aunque la Iniciativa Andina Contra las Drogas, que es otro programa de mayor amplitud, descenderá de 842 millones a 731.
"Sobre América Latina —insistió Powell— hemos reducido los fondos en general porque tenemos prioridades más altas que encarar, de naturaleza más seria, en otras partes del mundo". A continuación puntualizó que en el próximo ejercicio "los programas latinoamericanos han sido recortados promedialmente en un once por ciento", siendo el más castigado el Programa para la Ayuda a la Infancia (reducido en un doce por ciento). A ese detalle conviene agregar que "América Latina es la única región del mundo que ha sufrido recortes, tanto en las asignaciones para desarrollo económico como en la ayuda militar y la lucha contra el tráfico de drogas" señaló Menéndez en el seno de aquel Comité. "Eso me parece mucho para seguir llamando a alguien «un amigo»", agregó ese diputado pronunciando la frase "un amigo" en español.
EN primera instancia, lo que ha sucedido debería molestar doblemente a ciertos países latinoamericanos como Colombia, Dominicana, Honduras, El Salvador y algunos otros que formaron parte de la alianza internacional que apoyó a Estados Unidos en la invasión y posterior ocupación militar de Irak, aunque Bush dijo que "para esos países el presupuesto provee una partida de más de 5.700 millones en ayuda". Como puede verse, hay excepciones de acuerdo al comportamiento de cada uno. Con una campaña electoral que en Estados Unidos ya ha comenzado, el cuadro señalado merece alguna observación del candidato demócrata: "El deterioro de la situación latinoamericana y el creciente sentimiento antinorteamericano en la región, se deben a la negligencia del presidente Bush frente a esos países".
El gran macanazo
El Frente Amplio y sus acólitos se han pasado cuatro años de este Gobierno diciendo que no a todo. A ello agregan un discurso extremadamente crítico, en el cual no se vislumbran soluciones para la pobreza, la falta de recursos para esto y aquello. Pero resulta que cuando el gobierno a instancias del Partido Nacional resuelve rebajar el impuesto a las retribuciones personales, lo cual significa un aumento en los ingresos de miles de uruguayos, uno de los acólitos del Frente, el señor Michelini, sale a despotricar contra el Gobierno pues va a bajar ese impuesto. Y así comete el gran macanazo del año. Es difícil que Michelini pueda ser superado. Este orador, en una reducida asamblea de sus ya muy pocos seguidores, expresó que hay que nombrar una comisión para seguir de cerca las rebajas de impuestos y los aumentos de sueldos y las licitaciones que haga este Gobierno. Hay que "seguir" tras semejantes "actos demagógicos". Para el señor Michelini y para el Frente Amplio, dado que es vocero autorizado, como este año es electoral todo debería paralizarse. No hacer nada. No sea que "perjudique" al futuro gobierno y, de paso, criticar por no hacer nada.