CANELONES | E. BARRENECHE
El liceo No. 271 de Médanos de Solymar fue cerrado por su Dirección al correr riesgo de derrumbe una parte del edificio, lo cual determinó que las clases no se iniciaran en esta institución el lunes pasado.
En ese liceo, según los padres de los alumnos, cursan el primer ciclo del bachillerato alrededor de 2.000 niños y adolescentes. Sólo en primer año, hay 11 clases de 30 estudiantes cada una.
El lunes 8 y en la mañana de ayer, una dotación de Bomberos de Solymar realizó una inspección en el edificio del liceo. El informe estará listo mañana.
Sin embargo, la jefa del Destacamento de Solymar de esa fuerza, Claudia Pérez dijo a El País que "hay problemas estructurales" en el casco edilicio del centro de estudios.
El liceo tiene cuatro años de construido. Con una fachada de ladrillo y líneas modernas, se encuentra muy bien ubicado: a una cuadra y media de Giannatassio, en el kilómetro 27.800.
El problema ocasionó malestar a los padres de los estudiantes, quienes manifestaron preocupación por el destino que el Consejo de Secundaria le brindará a sus hijos. Es que no hay otro liceo en las inmediaciones.
Esa institución nuclea a adolescentes que viven en los lados sur y norte de los balnearios de Solymar, Médanos y el Pinar.
VICIOS. Angela Bentos, una ama de casa de 38 años, dijo que el Consejo de Secundaria "no se hace responsable" del problema del liceo. Tras criticar a la Dirección del centro educativo por la demora en informar del problema a los padres de los estudiantes, Bentos afirmó que el edificio "tiene vicios de construcción en los cimientos. El piso cedió. Suponemos que no se hicieron los estudios del suelo antes de iniciar la obra".
Bentos, quien tiene una hija cursando tercer año, expresó que Secundaria "deberá buscar un local en la zona. No podemos dejar a los chicos presos de una situación que no fue generada por ellos ni por nosotros".
Marcela Moneta (39), madre de dos alumnos que cursan primer año, indicó que las autoridades educativas "no pueden esperar que mueran" estudiantes antes de tomar medidas. Moneta relativizó la responsabilidad de la Dirección del centro de enseñanza y advirtió que "hay mucha política" vinculada al comienzo de las clases y a la construcción de edificios liceales.
"Hay que advertir a las autoridades la frustración que genera a los niños que iban a empezar primer año de bachillerato", sostuvo.
Adriana Curbelo, una profesora de inglés de 33 años, indicó que "es un desastre" que surja un problema estructural en un edificio nuevo y advirtió que ello sería comprensible si el fenómeno hubiera surgido en un liceo antiguo con problemas de mantenimiento.