"Vladimir Putin es la primera persona normal que ha gobernado Rusia"

| Si bien la campaña no ha despertado gran entusiasmo, una amplia mayoría reconoce los logros del Gobierno

KOSTROMA, Rusia | THE NEW YORK TIMES

Casi no hay señales de campaña presidencial en esta localidad del centro de Rusia, y, aparentemente, hay muy pocas ganas de votar.

Desde el zapatero al tendero, al cazador y al maestro, pareciera que todo mundo está apoyando al Presidente Vladimir Putin.

Uno detrás de otro, durante dos días de entrevistas en esta pequeña ciudad y en el pueblo cercano de Susanino, mencionaron las mismas razones.

"Al menos no está empeorando las cosas", dijo Lyuba Smirnova de 38 años, quien vende ropa barata en un mercado al aire libre. "Antes de él, las cosas eran impredecibles. Ahora son más estables. Eso es lo más importante".

La fortaleza y decisión sin pretensiones que Putin proyecta parecen ser un alivio para las personas que buscan estabilidad y tranquilidad.

"Este es un Presidente que al menos sabe cómo hablar y cómo caminar y cómo comportarse; una persona normal", dijo Larisa Kornoukhova, que administra una escuela para modelos. "Es alguien del que uno no tiene que avergonzarse. Es la primera persona normal que dirige a Rusia".

ENCUESTAS. Las entrevistas parecen encajar con recientes encuestas de opinión que indican que es posible que Putin gane con entre el 60 y el 80 por ciento de la votación del 14 de marzo.

Un elemento curioso de este apoyo generalizado al Presidente es que prácticamente no ha dado ningún indicio sobre la dirección en la que pretende conducir al país en su segundo periodo. Al parecer, la gente en esta localidad está lista para colocar sus asientos en posición reclinada y dejarlo que siga al mando.

Hay personas aquí, claro está, que no apoyan a Putin. En su mayor parte, pertenecen a una muy reducida clase media en lugares muy alejados de Moscú y de otros centros importantes.

Una de estas personas es Tatyana Kopnina, propietaria del elegante restaurante Monblan, y quien acaba de regresar de unas vacaciones en Bali.

"¿Sabe cuál es nuestro problema en Rusia?", preguntó. "Le tenemos miedo al cambio. Pero, extrañamente, ¿sabe quiénes le temen al cambio? Son los pobres. Y, nosotros, a los que nos va bien y en realidad tenemos algo que perder, vamos a votar por el cambio. Ninguno de nosotros va a votar por Putin".

Este es un país que ha naufragado por el colapso de la Unión Soviética en 1991, cuando se escindieron sus estructuras y certidumbres, y las personas se quedaron, en palabras de Ludmila Surinova, "nadando por su propia cuenta".

"Todo mundo estaba en el mismo nivel y todo mundo era más o menos pobre", dijo Viktor A. Borisov, quien dirige una oficina de servicios electorales del bloque político de Putin en Kostroma. "Pero sabían que les pagarían. Sabían que tendrían sus pensiones y un techo sobre la cabeza".

AGITACION. La década que siguió fue una época de agitación política y caos económico, durante la cual la dirigencia cada vez más errática del ex presidente Boris N. Yeltsin le dio una mala reputación a la democracia en Rusia.

"Teníamos esperanza cuando llegó Yeltsin", dijo Baranova. "Votamos por él. Tuvimos esperanza. Y, simplemente, todo estuvo peor".

Exhausta, desilusionada y vacilante, como la mayor parte del electorado ruso, sólo quiere que la dejen en paz.

"Básicamente, la gente sólo está buscando cuatro años de estabilidad", dijo Sergei V. Kurkov, quien dirige la asociación de cazadores de Susanino. "Quieren que un rublo de hoy siga siendo un rublo mañana. Quieren que el precio del petróleo, del gas y del pan siga siendo el mismo".

En un momento de incertidumbre, es reconfortante saber que hay un hombre fuerte en la cima que tiene el poder de hacer que las cosas marchen.

Borisov, quien dirige la oficina electoral del Presidente en Kostroma, dijo que en el último mes, 363 personas se han acercado a él con peticiones y reclamos.

Incluyen a veteranos que no han recibido sus prestaciones, parejas jóvenes que no pueden encontrar vivienda o guarderías, retirados cuyas pensiones se han retrasado.

"Algunos de ellos han estado tratando de resolver sus problemas durante años, y vienen aquí como un último recurso porque confían en Putin", dijo. "Nos ven como el escalón final. Sólo Dios está más arriba".

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