En la recta final de una carrera emocionante

Daniel Beltran Rhor | Corresponsal

Socialistas y Populares intentan, una vez que los sondeos han demostrado que las elecciones están resultando más emocionantes y parejas de lo que se esperaba y que la mayoría absoluta es un objetivo que se ha puesto cada vez más difícil, movilizar el voto de los indecisos.

Tanto Rajoy como Zapatero han coincidido en un mismo compromiso, es decir que sólo están dispuestos a gobernar a partir de una mayoría suficiente que garantice la estabilidad y han desechado, de entrada, fórmulas de coalición que les lleve al poder "atados de pies y manos" en palabras de José María Aznar.

ALARMAS. En filas del PP la incertidumbre sobre el resultado ha hecho sonar todas las alarmas, porque si bien no se pone en duda la victoria de Rajoy, sí cabe la posibilidad de que pierda la mayoría absoluta, lo cual plantea un problema pues el único apoyo con que contarían es el del partido regional Coalición Canaria; ello abocaría al PP a una etapa de gobierno plagada de obstáculos.

Por eso los liderados por Rajoy movilizan a su electorado potencial planteando el dilema como si se tratara de elegir entre "el PP o el caos", tratando de lograr el voto de los indecisos, alertándolos sobre el peligro de una coalición del PSOE con distintos partidos nacionalistas e Izquierda Unida (IU).

"Hay que explicar a los electores que votar a Zapatero es dar alas a los comunistas y a los separatistas" afirman.

MORAL. Los socialistas por su parte, con la inyección de moral que les ha dado su crecimiento en las encuestas, insisten en sus llamadas al voto útil de la izquierda y tratan de movilizar a su favor los miles de abstencionistas de las pasadas elecciones, y a los casi dos millones de jóvenes que votarán por primera vez.

Esta estrategia y el compromiso de no gobernar si no gana en número de votos ha sentado muy mal en Izquierda Unida y en Esquerra Republicana, al excluirlos definitivamente de cualquier coalición de gobierno y condenarlos prácticamente a una existencia testimonial.

Quizás por ello en los últimos días las críticas al PSOE desde la izquierda han arreciado agriamente.

EN CATALUÑA. Mientras tanto Convergencia y Unión, partido bisagra por excelencia que no cuenta entre sus prioridades incorporarse al Ejecutivo, se ve como árbitro de la nueva situación a tenor de lo declarado por su líder José Antonio Durán y Lleida quien ha dicho que no participará en ninguna "mayoría ingobernable", pero que sí está dispuesto "como siempre a garantizar la estabilidad", al tiempo que busca reivindicar el voto a CiU en Cataluña como el único que servirá para recuperar una situación de privilegio en Madrid.

Según las encuestas difundidas el lunes, el PP aventaja al PSOE en intención de voto en unos 4,5 puntos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar