"Dediqué gran parte de mi vida y no fui deshonesto"

| "Mi caso no se compara con el de Hugo De León; empecé a dirigir y no había estatuto del entrenador"

CARLOS MONTAÑO

Daniel Lovera no tiene el título habilitante de entrenador que otorga el Instituto Superior de Educación Física (ISEF). El estratega de Olimpia, vicecampeón en el último Torneo Federal dio a entender que respeta las reglas y todo lo que sirva para darle seriedad y credibilidad a cualquier labor que se cumpla en el básquetbol. Del mismo modo puso énfasis en que deberían reconocer su derecho adquirido como técnico por tantos años de dedicación a la profesión con materia prima uruguaya.

—¿Se siente sorprendido? ¿Se dejó estar?

—La cuestión no pasa por ahí. En el 2001 nos advirtieron a los entrenadores que a partir del 2004 había que poseer el título habilitante para dirigir a un equipo. No es por falta de interés que no lo tengo. El asunto para mí es claro. Mantengo la posición que sostuve en su momento. Los cursos que se efectúan en el Instituto Superior de Educación Física constan de tres módulos. Cada uno dura seis meses y se genera un gran problema. Los horarios no son compatibles con el que hacer diario de un orientador. Se dictan las clases justo en las horas en que los equipos desarrollan las prácticas. Algunos colegas me contaron que el tema de las faltas lo arreglan con los profesores. No hice el curso porque considero deshonesto de mi parte no concurrir a las entrenamientos y dejar a mis jugadores y al club que me contrata, carente de seriedad y calidad de trabajo. Por otra parte, no se debería soslayar que cuento con un título reconocido por neutrales de la Federación.

—¿Cuando se lo dieron?

—A mediados de la década del noventa. No lo trató la Asamblea de Clubes, pero sí fue registrado por los neutrales que comandaban la Federación. Recuerdo que Raúl Ballefín, en aquel entonces presidente del Colegio de Entrenadores, me indicó como debía llevar adelante todo el papeleo para poder ser reconocido como técnico.

Respeto el orden jurídico. No se trata de que hagan excepciones. Insisto, aspiro a que se me reconozca una década y media volcada a este deporte con mucho sacrificio.

—¿Cómo manejará el tema?

—La semana anterior hablé con la las autoridades de la Federación y del Colegio de Entrenadores. Nadie me comunicó nada al respecto. Tengo el derecho adquirido. Empecé dirigir en 1987. En ese momento no existía el estatuto del entrenador. No había legislación que rigiese la tarea de los técnicos.

—¿Siente que se le viene el mundo encima?

—No, en absoluto. Estoy tranquilo y convencido de la claridad en mi manera de proceder. Le di al básquetbol gran parte de mi vida y traté de de aprender. Formé parte de clínicas y cursos internacionales. Lo que incorporé lo volqué a la enseñanza de todos los jugadores uruguayos que tuve a cargo.

—A Hugo De León le sucedió algo similar.

—No puede compararse mi caso con el de Hugo De Léon. Hay una diferencia sustancial. Cuando me inicié en la dirección técnica del básquetbol no había estatuto del entrenador. En cambio, en fútbol, en el lapso que Hugo De León comenzó a dirigir, el estatuto ya estaba reglamentado.

—Hay equipos que lo pretenden contratar.

—Sigo en Olimpia. Planifico con vistas a la participación en la Liga Uruguaya. Pensamos que el equipo debe reforzarse. La idea es traer un pívot. No interesan Gustavo Szczygielski, Marcel Bouzout y Claudio Charquero.

Podrá dirigir en la liga

La asamblea de clubes no se enfrentará al Colegio de Entrenadores por el tema de los técnicos que no tienen el título habilitante. Entre ellos figuras con protagonismo, como Daniel Lovera, Carlos Vignola, Humberto Barros y Daniel Fiero. Los neutrales de la FUBB no pueden tener injerencia en el tema, por más que en ellos el tópico despierta preocupación.

No perderá peso el orden jurídico. No obstante —de acuerdo a sondeos hechos por El País—se considerarán algunos casos que contemplan el espíritu conductor que movió al Colegio a exigir el título: el de personas que hayan dirigido con continuidad y probada capacidad. Como los citados técnicos, no son "cualquier hijo de vecinos" en el ambiente de la orientación —hace 15 años que dirigen—, para que sean autorizados a entrenar se buscará una salida política consensuada que no afectará la esencia del objetivo perseguido por el Golegio.

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