Este es el trigésimo noveno disco oficial en la carrera de Charly García. Sí, el tipo podrá incurrir en excesos y desmanes —en autodestrucción incluso— pero García depone cada año un nuevo disco. Y con él, un puñado de canciones que se instalan como un virus en el disco duro de sus fanáticos.
Emulando la tipografía de la revista Rolling Stone, Charly García tituló este álbum Rock and Roll Yo. Es cierto que es otra demostración de su "demasiado ego", pero ¿acaso alguien puede dudar de que García es el legítimo monarca del rock en español? El propio músico es consciente de su grandeza y hace de ello una provocativa puesta en escena. Es que García sabe que el rock no está hecho sólo de música, sino sobre todo de actitud. En ese sentido, no hay dudas de que él es un excelente performer con una dedicación de tiempo completo en eso de ser estrella de rock.
Al igual que en sus últimos discos, Rock and roll Yo está compuesto por media docena de canciones, tres de ellas en dos versiones y un par de covers que García interpreta de manera tan personal que terminan siendo más propias que ajenas. El disco abre con Dileando con un alma (que no puedo entender), un temazo que desde el título es un gran hallazgo poético y conceptual y en el que, además, el padre del rock argentino, le rinde homanaje al abuelo: "Si fuera un árbol, sería un Spinetta", canta. Luego sigue con Rehén, una clásica melodía García en la que como en todo el resto del disco se teje por debajo un tapiz sonoro hecho de voces, risas y ruidos diversos, que crea esa inconfundible atmósfera "Say No More".
En el tercer surco se encuentra Asesíname, uno de los mejores temas compuestos últimamente por García, que incluso iba darle nombre al disco, pero fue retirado al final por temores de que algún Mark Chapman se toma a pecho el pedido del esquelético compositor. El disco ofrece dos versiones de esta canción y pese a que el tema es formidable, es discutible si era necesario repetirla porque una no dista tanto de la otra. El caso contrario a esto es V.S.D (que quiere decir Vos Sos Dios) y su versión Tango. Se trata de una letra magíficamente escrita por Joaquín Sabina, en que el español describe y adula sin escatimar elogios a su par argentino: "Vos sos Dios. Vos sos Gardel. Vos sos lo más", le dice. Y por si fuera poco le agrega que tiene la "altura de guardián de los destierros, que los genios solo pueden alcanzar". La primer versión es un rock and roll sólido, eficaz, ortodoxo. La segunda, por genialidad de García, es un tango a la manera clásica, como para dejar en claro que dos géneros musicales casi antagónicos se fundan en —o reflejan— un mismo espíritu. La versión tango (el primer dos por cuatro en forma tradicional que compone García) es un inspirado arreglo para piano solo. En la introducción se escucha una asmática respiración de Charly que verdaderamente mete miedo. Es el tema más exótico del disco, y para este cronista, el mejor.
Luego llena el turno para Cretino, una de esas baladas pop de García cargada de ironía y agudeza que describe a un tipo social demasiado frecuente en estas sociedades. Pero Charly se pone optimista en esta canción: "tanto dolor se va a acabar", asegura. En un disco donde García afiló el lápiz y escribió varios versos notables, se destaca uno en la penúltima canción Rock and roll Yo: "voy a saltar adentro tuyo, comiéndome de a poco tu orgullo", reza el estribillo, a ritmo de furioso rock&roll, con pesados punteos de guitarras. El disco se cierra con una versión de Love’s in need of love today de Steve Wonder, una de las grandes influencias de García, en la que el argentino se vuelve a apropiar de un tema que no le pertenece.
Si Charly había vuelto al formato de canción tradicional en el álbum anterior Influencia, Rock and roll Yo —grabado junto al trío chileno y sin la desaparecida María Gabriela Epumer, a quien le dedica el disco— no hace más que continuar esa línea, esta vez en un disco algo más oscuro y áspero que al anterior pero quizá, en muchos sentidos, superior. No hay dudas de que El es el rock and roll.