Sólo entre la noche del jueves y el día viernes arribaron al Aeropuerto de Laguna del Sauce más de 621 jugadores del Brasil, en su mayoría paulistas.
Todos ellos se sumaron al centenar de turistas y aficionados al casino que llegaron desde Río de Janeiro en la noche del pasado jueves.
Por su parte, el hotel Cipriani de La Barra también encomendó un vuelo "charter" desde Río de Janeiro y San Pablo con 110 invitados VIPs, el primero del convenio de la cadena hotelera con la novel empresa aérea UAir.
Renato Iscampini llegó con su mujer desde Vitoria (Bahía) para disfrutar de las instalaciones y el casino del Conrad. "¿Un promedio de apuestas? Y... podríamos apostar unos U$S 3.000 en una noche", arriesgó.
Más audaces se mostraron Ricardo Ferreira (50) y Rosa (46), una pareja de mineiros.
Ferreira dice que si no está de ánimo, como mínimo puede apostar U$S 100 y como máximo unos U$S 10.000 en sólo una noche de su estadía semanal. Pero él no es el único "jugador" de la familia, porque Rosa va hacia otras mesas y hace sus propias apuestas, en lo que -confiaron- es una cábala.
Ercilia Pugliese tiene 70 años y "adora" el juego. Vino con su marido y dice que ambos podrían llegar a pasar unas cinco horas ininterrumpidas adentro del casino, tiempo que no soportaría en un cine. "Entramos y salimos del hotel permanentemente, pero en cada regreso nos jugamos unas fichitas, dijo con picardía. Dice que entre ambos pueden sobrepasar los U$S 6.000.
Nicolau Recee (67) y su hija Tatiana (23) llegan también para buscar suerte en el Cipriani: "Yo apuesto unos 10 mil dólares por noche. ¿Cómo me va? A veces pierdo, pero después vuelvo a perder, y en una tercera oportunidad pierdo un poco menos", dijo entre risas. "Vengo por la calidad del hotel, y también por su casino".