SERGIO BERRUTTI
El candidato a la vicepresidencia del Encuentro Progresista-Frente Amplio, el senador Rodolfo Nin Novoa, dijo que el escenario "próximo al ideal" para la izquierda en las elecciones es una disputa con Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle como adversarios. Sostuvo que el Frente hará un gobierno pautado por "la audacia y la sensatez". En una entrevista concedida a El País, el senador de Alianza Progresista dijo que se buscará convencer a los mandos de las Fuerzas Armadas para que los militares citados a declarar por la justicia, concurran en el marco de la vigencia de la ley de caducidad.
—¿Cuál es el principal desafío para el Encuentro Progresista en este año electoral?
—Convencer a la mayor parte de la población en que la esperanza tiene que sustituir al temor y al miedo al cambio. En el Uruguay va a haber un gobierno de cambio, pero no un gobierno de demolición, como lo dijo Tabaré en la inauguración del último Congreso del Frente Amplio.
—¿Qué significa que no haya un gobierno de demolición?
—Básicamente significa que vamos a respetar los acuerdos que el país tiene. Entendemos que la historia de los gobiernos no empieza cuando éstos asumen, sino que viene de otra continuidad de otros gobiernos anteriores. Las reformas que intentamos introducir van a tener un equilibrio muy justo entre la audacia para el cambio y la sensatez para llevarlas adelante.
—Cuando ya hace mucho tiempo que las encuestas dan al Encuentro Progresista-Frente Amplio primero, ¿se siente mucha presión de tener que ganar?
—Más que presión, se siente una gran responsabilidad, porque uno es consciente de la expectativa que muchos ciudadanos depositan en esta fuerza política y en la propuesta que la misma hace. Entonces, la responsabilidad es doble.
—Uno piensa que si el Frente no gana ahora parece difícil que pueda tener condiciones tan favorables para ganar.
—Sí, las condiciones son inmejorables porque la verdad es que el gobierno ha fracasado rotundamente, ha llevado a la población a niveles de exclusión social muy altos y se presenta una alternativa. Uno nunca sabe cómo se va a escribir la historia, pero hay circunstancias que hoy son casi que ideales.
—¿Y eso cómo lo van a manejar?
—Con humildad, sin triunfalismo. No está escrito en ningún lado que el Encuentro Progresista vaya a ganar las elecciones. Hay que trabajar para ganar.
—Hubo un poco de triunfalismo en algunas expresiones...
—Creo que no...
—Usted habló de ministros.
—Sí, pero porque me lo preguntaron. En una reunión de empresarios, me preguntaron cómo íbamos a hacer nosotros en un posible escenario donde no tuviéramos mayoría parlamentaria y si estaríamos dispuestos a tener un gobierno multipartidario. Dije que sí, pero fue un requerimiento de empresarios. Todos somos contestes en que no hay que subirse al caballo del triunfalismo.
—¿Qué es mejor para el Frente, un escenario con Lacalle y Sanguinetti, o un escenario sin los ex presidentes como candidatos?
—Lacalle y Sanguinetti representan lo gastado, lo viejo, lo que ya fue y por lo tanto la gente tiene menos tendencia a apoyarlos. Y saben como gobernaron, ya saben lo que dan. Sería un escenario bastante próximo al ideal. Pero la verdad, nosotros no especulamos sobre cuáles son los peores candidatos para nuestro mejor desempeño.
—Hay quienes en el Foro Batllista que piensan que quizás haya una corrida de frentistas para incidir en la interna colorada y procurar que Sanguinetti quede fuera de carrera en la interna de junio.
—Nosotros vamos a tener un mensaje explícito: los encuentristas y frenteamplistas, a votar en el Encuentro y a no inmiscuirse en el resto de los partidos políticos.
—En su momento se analizó el peso que tuvo la propuesta del Impuesto a la Renta, de cómo se manejó, y por ejemplo el senador Luis Alberto Heber ha dicho que cuando Tabaré Vázquez precise sus propuestas, el Encuentro Progresista va a caer.
—No concuerdo con esa definición. Este es un partido de propuestas. Siempre se han hecho propuestas concretas. El tema del Impuesto a la Renta fue aprovechado por la oposición que tenía acceso a medios de difusión con mucho más facilidad, para hacer una campaña muy fuerte tergiversando el planteo que nosotros hacíamos. Cuando se hablaba del Impuesto a la Renta, los detractores del mismo, nunca dijeron que había una franja de niveles de ingresos mínimos —que en aquella época habíamos situado en 12 mil pesos— que no iba a tributar.
—Quizás ustedes no lo supieron explicar como era debido.
—Se explicó sí. Pero los recursos que teníamos para acceder a los medios no eran los suficientes. El Encuentro Progresista no va a esconder, ni diluir la propuesta en cosas vagas. Sobre todo en esta materia. Tenemos que ser lo más honestos posible y manejar esto con inteligencia. Porque también es verdad lo que el doctor Vázquez afirmó en su discurso de inauguración del Congreso, respecto a lo que dice alguna escuela de economistas americanos sobre la flexibilidad. Uno no sabe exactamente cuáles van a ser las condiciones del país y del mundo en las que se van a empezar a aplicar las políticas de cambio.
—Vázquez fue claro en decir en ese discurso que hasta que no conociera la situación real, no iba a formular propuestas económicas.
—Exactamente. Pero propuestas de ver cuál es la ingeniería, de cómo se va a diseñar el Impuesto a la Renta, cuál va a ser el mínimo imponible, ese tipo de cosas. En la propuesta va a estar otra vez el ofrecimiento de llevar en la sociedad uruguaya el impuesto que tiene una dosis de justicia muy alta, como el Impuesto a la Renta.
—¿Pero cómo tener confiabilidad en una idea que no tiene un planteo concreto en su aplicación?
—No, nosotros creemos tener una propuesta bien confiable. Es una propuesta que se utiliza en todos los países desarrollados del mundo y es una cuestión de esperanza. Parte de la discusión política a estar en eso que usted menciona —no lo estoy acusando a usted de ser parte de esta línea— sino que los adversarios van a decir: ‘estos no son confiables, están proponiendo más impuestos’, cuando lo que vamos a proponer es exactamente al revés: impuestos más justos. Mucha gente va a quedar fuera de la presión impositiva para que otros que están más aliviados en virtud de sus rentas, empiecen a tributar como es debido.
—Aún teniendo la mayoría absoluta, en caso de ganar en la primera vuelta, ¿se ofrecería integrar el gabinete a dirigentes de otros partidos?
—Vio como ahora usted está hablando de los ministros...
—Sí, ahora soy yo, pero lo exonero del triunfalismo...
—Exonéreme. No le rehuyo la pregunta y le digo por supuesto que sí. Nosotros vamos a buscar acuerdos en ese sentido. Yo y muchos consideramos que dentro de los partidos tradicionales hay gente muy valiosa a la que quizás le pidamos una mano.
Los militares "tendrán que declarar"
—¿A veces los radicales no les complican la vida?
—No... Las propuestas de los sectores radicales han quedado en franca minoría en los congresos.
—Ahora, ¿agitar temas como la ley de caducidad no los complica?
—Pero, ¡cómo va a ser complicado si es un tema que está en la sociedad todos los días! Está mal resuelto, pero no es un tema complicado.
—¿Qué va a hacer el Frente Amplio con este problema?
—El Frente ya resolvió que no deroga la ley de caducidad, porque aquí hay un elemento que nosotros hemos tenido en cuenta y que ha tenido la fuerza suficiente como para tomar esta determinación. ¿Cuál es? Que este tema lo resolvieron los uruguayos a través de un plebiscito que muchos de los que dicen que lo resolvieron los uruguayos, no lo querían. Recordémoslo, diciendo que teníamos los ojos en la nuca, que no se podía revisar. Sin embargo, ese resultado que fue contundente y la gente dijo queremos olvidar esto, para nosotros, es definitivo. Supongamos que tuviéramos sesenta legisladores, ¿sesenta y una personas pueden arrogarse el derecho de cambiar lo que un millón decidieron en sentido contrario?.
—¿Lo que no se obstaculizará será la investigación?
—Exactamente, la aplicación del artículo cuarto...
—Si los militares son citados...
—Tendrán que ir, porque además saben los militares que cuando vayan están amparados por la ley de caducidad. A lo que tienen que ir es a dar testimonio para esclarecer definitivamente esta llaga que tiene abierta la sociedad y para sacar este tema de los derechos humanos de la agenda diaria. Todos los días estamos hablando de eso y los que hablan tienen el legítimo derecho a hacerlo, porque han perdido hijos, padres, familiares y no saben dónde están y lo único que se quiere es eso.
—Para eso tendrán que designar mandos que estén de acuerdo con esa línea de pensamiento.
—Habrá que convencerlos, porque nosotros también vamos a tratar de despolitizar los mandos de las Fuerzas Armadas. A mí me da mucha preocupación cuando dicen que se reúnen Lacalle, Sanguinetti y Batlle y van a nombrar un comandante en jefe de cada fuerza, uno de uno, uno de otro y otros de otro. Como un reparto político de las jefaturas castrenses.
—¿Pero cree que la resistencia de los mandos a dejar ir a los militares a declarar está vinculado a ese aspecto político?
—Los comandantes actuales y los futuros, están sometidos al imperio del derecho y a la orden del Presidente de la República, que tiene que tomar esas iniciativas. Si el Presidente de la República echa para atrás, los comandantes quedan contentos.
—Ahí puede estar el fantasma de la crisis institucional.
—No, no va a haber ninguna crisis institucional porque un señor militar vaya a declarar que a él le parece que hay un cuerpo enterrado en algún batallón del Uruguay. No va a haber ninguna crisis institucional. No hay condiciones nacionales, ni extranacionales para que la institucionalidad democrática se quiebre.
—Usted sabe que quienes se oponen al Frente Amplio van a utilizar ese argumento.
—Van a sacar esos dinosaurios y esos fantasmas y algunos otros más.