Los productores brasileños le solicitaron al Ministerio de Agricultura de su país la prórroga, por tres años más, de los acuerdos de precios para la importación de leche procedente de Argentina y Uruguay. "Es un disparate. Esta fue una medida injusta que se fijó como acuerdo entre Uruguay y Brasil ante una reclamación de dumping que Brasil no podía probar, porque no existía", dijo a El País el presidente de Conaprole, Ing. Jorge Panizza.
El acuerdo surgió como solución a un tema cuya dilucidación llevaría mucho tiempo en el seno de la Organización Mundial de Comercio —quizás hasta un año—, período en el cual Brasil tenía la potestad de prohibir las importaciones lácteas desde Uruguay y de Argentina. En este ambiente fue que los gobiernos de Argentina primero, y luego de Uruguay, aceptaron valores mínimos de exportación atados al nivel de precios internacional, más un porcentaje de 11% que correspondía a la diferencia de aranceles. Eso se transó por un período de tres años, que se completan en el mes de marzo, causando innumerables problemas a las empresas de Uruguay y Argentina.
"Fue tan injusta esta fijación de precios, que incluso Brasil exportaba su leche hasta U$S 200 por debajo del valor que en teoría podía ingresar leche de los países del Río de la Plata", reflexionó Panizza.
La fijación de precios es exclusivamente para leche en polvo y hoy se sitúa en el orden de los U$S 1.900 la tonelada, cuando hace muy pocos meses Brasil la exportaba a U$S 1.700 hacia otros mercados.
ANTECEDENTES. La denuncia de dumping contra Uruguay se inició con la leche larga vida, al compararse los valores internos y de exportación. El presidente de Conaprole aseguró que los volúmenes que se manejan de exportación y de leche en el mercado interno (para tipificar dumping tiene que haber una cierta relación), no tienen comparación si en el mercado interno es marginal, no representa un volumen importante, por lo cual no debe tomarse en cuenta. Recordó el Ing. Panizza que "en ese momento no les dieron los números para la leche Larga Vida y tampoco les daban para la leche en polvo y sin embargo se forzó a lograr este acuerdo con la amenaza de prohibir totalmente las exportaciones".
Es por ello que vencido el plazo, desde Conaprole se considera "absolutamente improcedente pedir una prórroga de este acuerdo que se llegó con las autoridades brasileñas, causando graves perjuicios a los otros países del Mercosur".
DEFENSA. Consultado sobre la posición de la empresa uruguaya en referencia al proteccionismo de otros países, el jerarca reconoció que "sin dudas el sector lechero es el más protegido con el comercio internacional en el mundo"; pero aseguró su pretensión respecto a que exista libertad. "Que podamos entrar en todos los países, que cuando vamos a Chile no nos pongan una tasa de estadística, que cuando vamos a Argentina no nos pongan un precio de referencia, o no les den a algunas provincias protecciones de promoción industrial, que cuando vamos a Brasil no nos pase esto, que cuando vamos a Estados Unidos no nos pongan cuotas, lo mismo que en México, o que no nos prohíban entrar en Europa".
Para ello, pidió que de alguna manera las políticas de Uruguay deberían estar alineadas con todo esto. "Deberíamos seguir presionando fuerte para que se libere el comercio en todo el mundo y no que seamos los únicos que liberamos el comercio de ida y vuelta y los demás nos impiden hacer cualquier negocio comercial si no es con un fuerte impuesto de recargo".
Agregó Panizza que "ser liberal y abrir mercados es lo que deseamos todos, pero debe haber cierta reciprocidad: Uruguay no puede permitir que Brasil vuelva a inventar otra traba comercial para los productos nuestros".
Muy buen cliente
En este último período, si bien México está siendo mejor cliente que Brasil, el vecino país le compra a Conaprole en el orden de los U$S 40 millones al año, lo que significa el 45% del total de las exportaciones de la cooperativa uruguaya.