QUE quienes viajan en ómnibus a los balnearios de Rocha siguen quejándose de la calidad de los servicios. Y de que las empresas no transitan por dentro de los balnearios, dejando a los pasajeros únicamente a la entrada de los mismos.
QUE quienes reclaman no son sólo los turistas locales, sino los provenientes del exterior, que no pueden entender cómo Uruguay se proclama como "país turístico", cuando los dejan con sus valijas a decenas de cuadras de donde van, sin previo aviso.
QUE no parece prudente que el Presidente del Banco de Seguros del Estado critique públicamente al Ministro de Economía, cuando deberían manejarse con mayor discreción las discrepancias entre los integrantes del gobierno.
QUE sería interesante saber cuántos ciudadanos argentinos desaparecieron, durante la época de las dictaduras en América Latina, en Brasil o Chile y qué se ha hecho para encontrarlos.
QUE la convulsión en Medio Oriente amenaza con crear mayor violencia entre diferentes sectores musulmanes.
QUE es oportuna la acción del Ministerio de Salud Pública, dirigida a evitar que surjan en Uruguay casos de dengue.
Pésima conducta
Estamos en plena temporada estival. Miles de personas se congregan todos los días en las hermosas playas montevideanas. La limpieza de las mismas por parte de la Intendencia se realiza con acierto. Pero, es evidente que los propios usuarios parecen no valorar el bien que tienen a su alcance. Basta instalarse en cualquier sector de la arena para advertir, sin mucho esfuerzo, pequeños restos de residuos dejados por los playeros. Colillas de cigarrillos, tapitas de botellas, restos de bolsas de nylon, fragmentos de envases de papel y cartón, son presencias indeseables, pero normales en todas las arenas concurridas por el público. Son las mismas personas que concurren a la playa a disfrutar del aire, el sol y el agua, las que dejan a su paso esa estela de basura. Creen que con su introducción en la capa superficial de la arena, el problema desapareció. Y, desde luego, no es así. Resulta incomprensible la falta de cultura higiénica que tiene la sociedad capitalina cuando se halla en espacios públicos. Nada le cuesta a cada veraneante disfrutar en toda su plenitud un día de playa, y retirarse del sitio ocasional que ocupó sin dejar rastros materiales de su presencia. Existen en las playas algunos recipientes receptores de residuos. Pero, basta con que cada uno se tome el sencillo trabajo de introducir sus desperdicios en una bolsita, la cual desechará al retirarse. Demostrar educación social tiene mucho que ver con los valores, hábitos y costumbres cultivados en cada hogar. Con muy poco esfuerzo, se pueden eliminar estas malas conductas.