Christie’s y Sotheby’s se sacan chispas, sobre todo en Nueva York. Ambas casas de subastas organizaron ventas de pintura impresionista y contemporánea, superando la cifra de 284 millones de dólares. El resultado permitió a los expertos confirmar que algunos grandes coleccionistas "han vuelto a abrir su chequera" para intervenir en esos remates, luego de la retracción provocada desde hace una década y pico ante los precios astronómicos logrados por algún Van Gogh (Retrato del doctor Gachet) y algún Renoir (Le Moulin de la Galette). Ahora, el nuevo auge permitió que Christie’s subastara Desnudo acostado sobre el lado izquierdo de Amedeo Modigliani, en 26.887.500 dólares (diez millones más que el cuadro mejor vendido de Modigliani con anterioridad) mientras Sotheby’s superaba esa marca al vender Landhaus am Attersee de Gustav Klimt en 29.100.000 dólares, el precio más alto alcanzado hasta la fecha por ese pintor.
Igualmente notable fue el precio logrado por Mujer en rojo y verde de Fernand Léger en Christie’s, vendido a cambio de 22.407.500. Perteneciente a la familia de Léonce Rosemberg, la obra había sido robada por los nazis en octubre de 1941, durante su ocupación de Francia, pasando luego de la guerra a los depósitos del Estado francés. Recién en setiembre de 2003 ese Léger fue restituído a la familia propietaria. Durante sus jornadas de subasta de pintura, Christie’s recaudó 117 millones a cambio de 38 obras que lograron venderse (sobre un total de 43), incluyendo tres telas de Van Gogh (vendidas por 11,7 millones, 8,2 millones y 4,3 millones). La buena onda alcanzó incluso a la escultura contemporánea: un bronce de pequeño formato del inglés Henry Moore fue rematado en 6.100.000 dólares.
LATINOAMERICANOS. No le fue peor a la pintura latinoamericana, que en Sotheby’s se vendió por un total de 7.200.000 dólares y en Christie’s por 5.900.000. En esa lista figuró un Autorretrato con pelo rizado de Frida Kahlo (1.351.000) y una Niña con muñeca de Diego Rivera (455.000), mientras Morfología psicológica de la espera del chileno Roberto Matta se subastaba en 792.000, sin olvidar el Prometeo de José Clemente Orozco, vendido en 534.000 dólares. "La recuperación que se ha registrado en este otoño es sumamente alentadora y abre perspectivas muy positivas" dijo el presidente de Sotheby’s, una afirmación similar a la formulada por sus colegas de Christie’s hablando de "subastas vertiginosas" y precios en ascenso. Todo ello permite establecer índices comparativos con las subastas de pintura en el Uruguay, donde se produjo bastante revuelo al venderse un hermosísimo gaucho de Blanes (Entre dos luces) por 310.000 dólares, cifra insólita para este medio donde las obras de numerosos talentos nacionales suelen rematarse por unos pocos cientos de dólares.
Al margen de tales acontecimientos en torno al martillo, la empinada cotización de ciertos maestros de la pintura provoca otras agitaciones. Un cuadro de Rubens (Tarquino y Lucrecia) avaluado en 80.000.000 de euros, sigue en manos de un oscuro grupo de empresarios rusos quizá vinculados con la mafia, pero es reclamado por las autoridades de Alemania invocando el episodio de 1945 por el cual el ejército soviético se llevó de Berlín esa tela (junto con muchas otras) depositadas desde entonces en museos de Moscú y San Petersburgo y retenidas como compensación por las destrucciones y saqueos cometidos por las tropas alemanas desde la invasión de la URSS en junio de 1941. El Rubens, de 2,14 metros por 1,87, había desaparecido del palacio de Potsdam en abril de 1945 y desde entonces no volvió a haber noticias de él, pero hace pocos meses se le envió por e-mail una foto del cuadro al experto alemán Gerd Bartoschek, señalando que los propietarios querían venderla.
RECLAMOS. Fue entonces que el gobierno alemán comenzó a reclamarla, pedido que el canciller Schroeder reiteró durante su visita a Moscú hace un par de meses. Una pequeña parte del patrimonio artístico sacado de Alemania por los soviéticos al final de la guerra, ha sido devuelto gracias al papel jugado por el presidente Putin en esas negociaciones, pero ahora el destino del Rubens parece que estará en manos de la justicia rusa, encargada de determinar si corresponde restituirlo a sus propietarios legales. Comprado en 1765 por el rey prusiano Federico el Grande para sus colecciones, Tarquino y Lucrecia fue recientemente examinado por dos historiadores de arte alemanes, quienes aseguran que se trata de ese valioso rubens buscado desde hace décadas.
El revuelo en torno a dicha obra se agrega a los excelentes precios alcanzados en las últimas semanas por alguna venta de pintura renacentista y barroca en subastas de París, Londres y Madrid. En esta última ciudad, el Museo del Prado compró El barbero del Papa de Diego Velázquez en remate, pagando 23.000.000 de euros por esa tela de 1650. Era uno de los pocos Velázquez que seguía en manos privadas, y ahora pasa a engrosar el formidable acervo velazqueño del Prado, despertando de paso algunos reproches de observadores españoles del mercado artístico, quienes acusan al Prado de haber gastado en esa pintura dejando en cambio de adquirir Celestina y maja en el balcón de Goya, que salió a la venta últimamente y se subastó entre particulares en 21.000.000 euros. Hace tres años, el Museo del Prado había comprado La condesa de Chinchón de Goya, operación que se aplaudió juzgándola parte de un plan de recuperación patrimonial que ahora prosigue con este Velázquez. Así la descomunal pinacoteca del Prado sigue enriqueciéndose.