ALVARO GIZ
En el Congreso que el fin de semana pasado celebró el Encuentro Progresista—Frente Amplio quedó en evidencia el esfuerzo de sus dirigentes por tratar de sortear esa instancia sin demasiados contratiempos y evitar pronunciamientos que puedan poner en riesgo la suerte electoral del conglomerado.
Alentada por las encuestas de opinión y por el triunfo alcanzado en el referéndum sobre la ley de asociación de Ancap, la dirigencia frentista centró su accionar en tratar de impedir que prosperaran todas aquellas propuestas que pudieran alterar sus planes de alcanzar el poder el año próximo.
En el encuentro fue refrendada como fórmula presidencial frentista la dupla que integran Tabaré Vázquez y Rodolfo Nin Novoa, la misma que se presentó en los comicios de 1999, y que fuera derrotada por la dupla Jorge Batlle—Luis Hierro.
Esta definición —bendecida públicamente por el propio líder histórico de la coalición, el general (r) Líber Seregni—, pareció cerrar definitivamente el camino a la postulación del senador de Asamblea Uruguay, Danilo Astori, en la interna partidaria del año próximo, pero el legislador ha dejado saber que recién resolverá qué pasos dará en marzo.
Pero la principal preocupación de los dirigentes frentistas fue superar la instancia sin que se produjeran grandes fracturas, lo que sin embargo no pudo impedir que en el Congreso se registraran varios incidentes y cruces de reproches, protagonizados por dirigentes, algunos de ellos de primera línea.
En términos programáticos, el Congreso tampoco mostró nada espectacular, aunque quedaron planteadas algunas interrogantes sobre temas conflictivos.
Por ejemplo, en la instancia se descartó una propuesta para derogar la ley de Caducidad, pero esta semana el dirigente José Bayardi dijo a El País que en caso de ser gobierno la izquierda se hará énfasis en que esta norma no cubre a los mandos que dieron las órdenes, "ni tampoco a militares y policías que hayan hecho cosas por fuera de las órdenes de los mandos". Sí advirtió que "cubre de no ser sancionados penalmente a militares y policías (que actuaron) bajo orden de los mandos".
El congreso tampoco respaldó una propuesta para que los docentes que participaron en la reforma educativa impulsada por Germán Rama durante la pasada Administración del ex presidente Julio Sanguinetti se vieran impedidos de formar parte de una eventual administración frentista, pero la discusión sobre el asunto se planteó y fue dura por momentos.
En el aspecto económico, se decidió trasladar a una comisión una iniciativa para eliminar las AFAP’s —no se desechó expresamente esa alternativa— y se respaldó el Mercosur, fundamentalmente por la sintonía política que la izquierda tiene actualmente con los gobiernos de Brasil y Argentina, que encabezan Luiz Inacio Lula Da Silva y Néstor Kirchner, respectivamente.
Obviamente, también se rechazó la constitución del ALCA y se anunció que en caso de triunfar en los comicios se restablecerán las relaciones diplomáticas con Cuba.
El tono de las resoluciones demuestra que en el Congreso, los grupos mayoritarios, más moderados y que constituyen el aparato político central del Frente Amplio, trabajaron e hicieron todo lo posible para hacer a un lado los planteos surgidos desde la izquierda radical y de los grupos de base, ya que consideran que esas iniciativas pueden complicarles su posicionamiento ante el electorado de centro, al que se intenta captar con vistas al año 2004.
Tanto Vázquez como el resto de los dirigentes de tendencia moderada son conscientes que el Congreso era una instancia en la que se podían generar más perjuicios que beneficios como consecuencia de que es un ámbito donde los sectores radicales se hacen fuertes y logran demostrar presencia.
Por eso, la táctica fue aplicarle una barra de hielo a todas las propuestas que pudieran rechinar en el electorado, aunque algunas de ellas sean vistas con simpatía por los mismos que hoy intentan acallarlas.