TEHERAN | AFP, ANSA y AP
Miles de sobrevivientes del devastador terremoto del viernes en el sureste de Irán comenzaron un penoso éxodo de la histórica ciudad de Bam, que prácticamente se desplomó por el movimiento telúrico.
"La gente huye, va hacia Kerman, Zahedan, Yazd y Shiraz", ciudades vecinas a la destruida Bam, describió un oficial de policía mientras intentaba en vano ordenar el tránsito vehicular y peatonal.
"Están aterrorizados por un nuevo sismo. Creen que sobrevivieron una vez pero no podrán hacerlo una segunda. Llevan consigo lo poco que pueden rescatar de entre las ruinas", añadió el policía, en diálogo con medios occidentales.
El terremoto que castigó el viernes el sureste de Irán causó al menos 25.000 muertos, aunque las cifras pueden empeorar, consideró el rector de la Facultad de Medicina de la provincia de Kernan, Iraj Charifi.
Del total de las víctimas mortales, 5.500 ya fueron sepultadas y unas 20.000, según los cálculos menos pesimistas, permanecen atrapadas bajo las cientos de toneladas de escombros a los que quedó prácticamente reducida Bam, una de las maravillas del patrimonio histórico iraní.
La mayor parte de los 80.000 habitantes de la ciudad estaba dormida cuando el poderoso terremoto de 6,3 grados de magnitud sacudió el área el viernes a las 5.28 de la mañana.
SOBREVIVIENTES. Rescatistas y familiares utilizaban ayer todo lo que tenían a su alcance, desde sus manos hasta motoniveladoras, para rescatar a las víctimas y buscar posibles sobrevivientes. Decenas de miles de personas se vieron obligadas a pasar la noche a la intemperie con temperaturas heladas. Los socorristas hallaron a unas 150 sepultadas con vida ayer, dijo a la AP Mosoud Amiri, funcionario de la Guardia Revolucionaria.
Entre los sobrevivientes había un bebé de menos de 12 meses en condición "estable", agregó.
La agencia de noticias IRNA informó que perros de equipos extranjeros de rescate detectaron con vida a unas 20 personas enterradas bajo los escombros.
Los hospitales resultaron dañados seriamente por el sismo, por lo que muchos heridos debieron ser trasladados a localidades vecinas en aviones militares.
DRAMA. "Esto es el Apocalipsis. Sólo hay devastación y ruina", expresó Mohammed Karimi, un hombre de unos 30 años que llevaba los cadáveres de su esposa y una hija de cuatro años al cementerio.
Mohammed se disponía a rezar cuando se produjo el terrible sismo que sacudió su casa, dándole la impresión de que la tierra se abría bajo sus pies, y ahora ya sólo le quedan lágrimas para llorar desconsoladamente la muerte de sus nueve hijos y su esposa.
"Mis hijos y mi esposa todavía dormían. De pronto, el techo se desplomó y las paredes cayeron sobre nuestras cabezas", dijo.
"Me estoy muriendo poco a poco. Mis hijos están ahí, debajo de los escombros, y no puedo hacer nada", agregó.
Situada en una callejuela del casco antiguo de Bam, la pequeña casa se derrumbó como un castillo de naipes y en el jardín sólo quedan en pie dos palmeras.