La mujer adquirió fama de ser más consumista que el hombre, pero como dice el tango, la fama es puro cuento. "Al hombre le venden, a la mujer no" - dijo Elena Pastori, de la boutique Humpty Dumpy, de Montevideo Shopping.
Martha Penadés, directiva del mismo centro comercial, aseguró que "durante la crisis, fue la mujer la que recortó el presupuesto familiar. Dejó de ir a la peluquería, se borró del club, suspendió el cable. "
Según la opinión de la sicóloga Verónica Massonier, la mujer va de compras con mayor frecuencia que el hombre y el volumen de dinero que destina puede ser mayor, porque adquiere artículos para toda la familia.
"El hombre, en una compra concreta, suele ser mucho más gastador que la mujer. No se mide en gastos, mientras que la mujer sí."
ANTES Y DESPUES. Massonier y Penadés coincidieron en afirmar que el comportamiento de los uruguayos frente al consumo se modificó radicalmente como consecuencia de la crisis.
"En el marco del Uruguay tradicional había áreas de compra que estaban claramente identificadas con la mujer. Todo lo que era la economía del hogar, alimentación, vestimenta de los hijos y salud de la familia, eran decisiones femeninas. "Hay que llevar a tal persona al médico" era algo de lo que se ocupaba la mujer.
El papel del hombre en la economía del hogar tenía que ver con las decisiones financieras, las vinculadas con el automóvil, algunas otras compras grandes, y parte de su propia vestimenta, porque también de ella se encargaba la mujer.
"El hombre elegía el banco con el cual operar, si compraba bonos del tesoro o colocaba el dinero en una cuenta, y en general, la mujer participaba poco en el ámbito financiero".
CARNE PARA EL ASADO. Aunque la crisis modificó algunos de esos hábitos, se presume que en tiempos de bonanza volverán a estar bien diferenciados. "Clásicamente, el hombre se inclinaba por visitar las góndolas que contienen los vinos. Asimismo, algunos productos de la parte de fiambrería y los aperitivos han sido un territorio de decisión masculina. La carne para asados, el área de ferretería y reparaciones del hogar también han sido responsabilidad del hombre. Fuera de esas áreas, es poco frecuente ver al hombre comprando." - dijo Massonier.
Martha Penadés explicó que en los 80, durante los años que siguieron a la inauguración del Shopping, los uruguayos compraban con culpa. A partir de los 90 la gente comenzó a consumir más, tentada por la compra a plazos y los numerosos lanzamientos en cosmética y perfumería.
"Tradicionalmente la mujer ha sido muy cuidadosa con el dinero. Hay una estadística muy clara. En el Día del Padre se vende la mitad que en el Día de la Madre. Eso no tiene nada que ver con los afectos, significa que la mujer racionaliza su compra mejor que el hombre." - dijo Martha Penadés.
La mujer afirmó esa cualidad durante la crisis. "Ya no compra lo que desea sino lo que necesita, tras un análisis muy riguroso. Se ha vuelto más reclamante que antes, porque su compra fue proyectada y no desea que se la defraude. Es como si dijera: "ya tuve que reducir mis gastos al máximo. No me des menos de lo que pago."
Martha Penadés comentó que la crisis se advierte incluso en la conversación de los uruguayos en fiestas y reuniones. "Antes las mujeres comentábamos, "qué lindos lentes; ¿dónde te los compraste?". Y ahora es todo lo contrario. La gente habla de la pichincha que adquirió en tal o cual lado, o pasa datos a los otros de cómo consumir más barato. La cultura de la compra cambió por la crisis. Ahora es más inteligente el que compra menos o el que hace rendir mejor su dinero."
Hay estudios que demuestran que el hombre como comprador es más rápido para tomar la decisión que la mujer. En compras como vestimenta, entra y sale del negocio en pocos minutos. "El 65 por ciento de los hombres que se prueban algo lo compran. Y sólo el 25 por ciento de las mujeres. Es decir que frente a la situación concreta de la compra, el hombre tiende a concretar con mayor prontitud. Ni siquiera es comparador de precios".- dijo Verónica Massonier.