Por Mónica Martin
LA NACION/GDA
Albert Einstein encontró en La Falda la paz que andaba buscando. Antoine Saint-Exupéry solía merodear por Las Grutas y le encantaba volar una y otra vez sobre la bahía San Antonio. Charles Darwin halló en la Patagonia la punta del ovillo de su teoría sobre la evolución de las especies. Y el italiano Garibaldi vino a hacer su América. Quien más quien menos, célebres o anónimos de todos los tiempos se han dejado enamorar por la geografía argentina.
Cruce de dos rutas, la europea y la americana, este suelo atesora una historia increíble y tiene mucho para dar: cultura mapuche en el Sur, descomunales ballenas en la Patagonia, raíces incaicas en el Noroeste, una pequeña Suiza en la precordillera, playas bravas y mansas en la costa atlántica, bosques color esmeralda en Tucumán, huellas de dinosaurios en Neuquén y Río Negro, una puesta en escena de Lejano Oeste en San Juan y palmares en Entre Ríos.
Un nutrido pasado, en síntesis, que asoma en cada rincón del paisaje, como esa arruguita delatora que aparece en la mitad de la vida para enseñarnos que ya hemos andado muchos caminos y que todavía nos quedan muchos por recorrer.
En esta nota, el resumen de los mayores atractivos que nos reserva la geografía argentina para el próximo verano.
Tierras regadas de buen vino. San Luis, Mendoza y San Juan resumen las bondades de los Andes y se caracterizan por el microclima que domina en algunas de sus zonas.
San Luis. Valle del Conlara. (Por RN148.) Corre entre las Sierras de San Luis y las de Comechingones. En Renca está el santuario del Señor del Espino (un Cristo crucificado tallado por la naturaleza sobre un madero de 1732). Se pesca en el embalse San Felipe, y un desvío de tierra de 24 km lleva hasta el Bajo de Véliz, una quebrada con microclima, flora de 200 millones de años y canteras con pizarra de San Luis.
Merlo. Zona templada de arroyos y poco viento, con atmósfera de iones negativos que se cree favorece el buen ánimo. Se practica parapente, cabalgatas, escalada y trekking.
Potrero de Funes. A 18 km de San Luis, es el embalse de un arroyo que provee de agua a la capital. Hay cabañas y hosterías en un paisaje de sierras y bosques. Sobre la RP18, el hotel homónimo alquila canoas, motos náuticas, mountain bike, caballos y equipo de pesca.
Mendoza : Mendoza es una ciudad impecable, rodeada de valles, frutales y olivares, con los picos imponentes de la precordillera a sus espaldas. En el Parque San Martín está el cerro de la Gloria y el Zoológico. El Teatro Griego es la sede de la Fiesta de la Vendimia. Se puede visitar el Museo del Pasado Cuyano y la basílica de San Francisco.
Potrerillos. (Por la RN7 que lleva hasta Santiago, Chile.) Es un pequeño pueblo con microclima propio, pero sobre todo un destino para turistas de aventura en la precordillera. Se puede hacer rafting por el río Mendoza, y visitar la quebrada y la zona de túneles en la cordillera frontal, con cerros de varios colores.
Uspallata. (RN7.) Un pequeño pueblo de montaña, ideal para tomar como base y hacer actividades de aventura: caminatas, cabalgatas, trekking y escalada.
Los Penitentes. (RN7.) A 165 km de Mendoza, lugar ideal para actividades de montaña. Cuenta con 17 km de pistas de diferente nivel de dificultad.
Malargüe. (Por RN40.) Rica en uranio y petróleo, se la conoce como Capital Nacional del Turismo Aventura. Con guía local obligatoria, parten excursiones hacia la laguna de Llancanelo, un enorme centro de migración de aves en donde está la colonia de cisnes de cuello negro más grande del país. También se visita la Cueva de las Brujas, a 67 km, una especie de viaje al centro de la Tierra, con casco y linterna.
Puente del Inca (RN7). Sede del Grupo de Artillería de Montaña N° 8 y de la Escuela de Esquiadores de Montaña. El puente lo formó la naturaleza sobre el río de las Cuevas, de color amarillo gracias a su alto contenido en azufre que lo hace recomendable para usos termales. Pocos metros más adelante ya se divisa el Aconcagua.
San Rafael. (Por RN143.) Se destacan las acequias y alamedas en medio de la aridez del sur mendocino. Tiene casino, golf y bodegas que pueden visitarse (Bianchi y Sutter). Se practican cabalgatas, trekking, rafting y over landing. Merecen visitarse el Museo Municipal de Historia y Ciencias Naturales de la Isla del Diamante, la plaza San Martín y la plazoleta del Inmigrante.
San Juan. San Agustín del Valle Fértil. (Por RP510.) A 25 km de San Juan, es un oasis de cítricos y viñedos regados por las aguas del dique San Agustín, donde se pesca pejerrey y pez carpa. Hay práctica de mountain bike, trekking y cabalgatas. En el pueblo, una biblioteca fundada por Sarmiento conserva libros que le pertenecieron.
Ischigualasto. Parque arqueológico de 62.000 ha, con suelo del período triásico de gran valor arqueológico. Se pueden hacer dos circuitos, uno de 30 km y otro de 45 km (hay guías). Se recorren 3 formaciones: Los Rastros (un paisaje de valles y hondonadas), Ischigualasto (el más rico en restos fósiles, con un bosque petrificado) y Los Colorados (barrancos que llegan a 200 metros de altura, de todos los tonos rojos imaginables).
hasta en LOS cerRos. El Noroeste se inscribe en el contexto de destinos como una de las zonas más exuberantes por su geografía e historia.
Tucumán : Tafí del Valle. (Por RN 38 y RP 307.) Antes de atravesar los pinares que anuncian el comienzo del valle, vale la pena demorarse en los milenarios monolitos de piedra del Parque de los Menhires. Se recomienda visitar la Reserva Arqueológica La Bolsa y la Capilla Jesuítica de La Banda, conjunto arquitectónico que recrea la labor de misioneros y aborígenes. Valles Calchaquíes. (Por RP 307.) Amaichá del Valle, sede de la Fiesta de la Pachamama durante el carnaval, conserva el poblado indígena del siglo XVIII.
Ruinas de Quilmes. (Por RP 307.) Un Museo de Sitio, una zona residencial de 100 habitaciones, una ciudadela, dos fortalezas (para llegar a ellas hay que ascender por varios senderos) y hasta una represa de agua demuestran el gran desarrollo social y tecnológico de los aborígenes más indomables del noroeste argentino.