El Directorio del Partido Nacional tomará cartas en la situación de tensión entre los presidentes Jorge Batlle y Néstor Kirchner y es probable que una delegación del nacionalismo pida una entrevista al ministro de Relaciones Exteriores, Didier Opertti, para hablar del asunto.
Diferentes voceros del gobierno argentino coincidieron esta semana en reafirmar el malestar de Kirchner con el presidente Batlle, tras la resolución que entendió que el caso de la nuera del poeta Juan Gelman, desaparecida en 1976 en Montevideo, está comprendido en la ley de caducidad. La administración de Kirchner ha tomado el caso como "un asunto de Estado".
En una entrevista televisiva, Batlle advirtió ayer que todas las investigaciones que se llevaron adelante en la Comisión para la Paz están contenidas en la ley de caducidad.
Con relación a las diferencias con Kirchner, no hubo comentarios del gobierno. Según fuentes oficiales se ha preferido el silencio y así se instruyó a todos los colaboradores.
El senador herrerista Luis Alberto Heber censuró la "injerencia del canciller argentino" Rafael Bielsa en los asuntos internos del Uruguay, pero subrayó que lamentablemente "no tenemos tanta autoridad para condenar" porque el presidente Batlle "se metió en las cuestiones de la República Argentina".
Bielsa pasó factura a Batlle el último martes cuando le recordó que en mayo pronosticó una victoria de Carlos Menem en las elecciones. "El que a hierro mata a hierro muere", dijo.
INJERENCIAS. "Estamos muy preocupados en términos generales y hay señales inquietantes", enfatizó a El País el senador Heber. "Lo más importante es la injerencia creciente de los argentinos en las cosas de Uruguay", agregó.
En ese sentido, citó como ejemplo la intromisión en temas del medio ambiente en el litoral, que disparó la instalación de la planta de celulosa en Río Negro.
"Estamos pasando por el peor momento de las relaciones y creemos que es necesario recomponer la situación", expresó Heber. "Hay que restaurar las relaciones con cordialidad y respeto, pero no de manera sumisa", acotó.
Heber anunció que planteará el tema en el seno del Directorio del Partido Nacional, y que allí propondrá que una delegación del nacionalismo se reúna con el ministro de Relaciones Exteriores a los efectos de acceder a la información sobre la estrategia que sigue el gobierno y sobre las instrucciones que ha recibido el embajador uruguayo en Buenos Aires.
En cuanto al tema de la ley de caducidad, Heber recordó que la norma "fue refrendada por el pueblo" y observó que los presidentes "no interpretan las leyes, las ejecutan".
"No sé —dijo— cómo será en la Argentina, pero aquí hay un Poder Judicial independiente del poder político".
En tanto, consultado por El País, el senador Francisco Gallinal comentó que en este tema hay que encolumnarse "detrás de Batlle", al tiempo que no ocultó la preocupación por la situación regional y el rumbo de las relaciones políticas de los diferentes gobiernos.
CASOS ABIERTOS. En una entrevista concedida al canal cable VTV, Batlle dijo que "le parece bien" que el presidente argentino "se haya preocupado por el caso Gelman" porque "está en su derecho", pero estimó que la misma preocupación tiene Uruguay "por los 150 uruguayos que desaparecieron en Argentina".
"Nosotros —agregó— hicimos una Comisión para la Paz que trabajó en forma independiente durante dos años y produjo un informe".
No obstante, Batlle advirtió que todas las investigaciones que se hicieron en la comisión están comprendidas en la ley de caducidad, incluido el caso Gelman. "Cuando le preguntan al gobierno dice que este caso también esta comprendido en la ley de caducidad, pero como en los demás casos, no va a dejar de actuar", remarcó.
El presidente añadió que Uruguay trabajó en coordinación con Argentina durante el gobierno de Fernando De la Rúa y el de Eduardo Duhalde, y puntualizó sobre su convencimiento de que esa colaboración se mantendrá en el futuro con el gobierno actual.
"Nunca es un caso cerrado. Los hechos lo muestran. Y tampoco lo son los de los desaparecidos uruguayos en Argentina", concluyó.
Kirchner suspende las visitas bilaterales
En lo que resta del año 2003, el presidente argentino, Néstor Kirchner no realizará nuevos viajes presidenciales para encuentros bilaterales y sólo reservará sus visitas para las reuniones multilaterales.
Ayer, el mandatario argentino suspendió un viaje a Perú que tenía previsto para el 26 y 27 de noviembre, según informó la embajada peruana en Buenos Aires.
El embajador Martín Belaúnde, en declaraciones a la agencia oficial Andina, sostuvo que la cancillería argentina le comunicó de esta decisión recientemente y le expresó también el deseo del presidente Kirchner de viajar a Perú el próximo año en fecha aún no programada.
Precisó que la suspensión de la visita no afecta el desarrollo de los convenios y tratados que se encuentran en trámite, como el nuevo tratado de extradición y el acuerdo migratorio.
mercosur. El viernes pasado, Kirchner realizó un viaje de 24 horas a Santa Cruz (Bolivia) a la Cumbre Iberoamericana, pero suspendió una visita a Uruguay y otras de carácter bilateral que se habían programado.
En cuanto a Uruguay, el mandatario argentino llegaría a Montevideo el 15 de diciembre para participar de la asunción del ex presidente Eduardo Duhalde como secretario político del Mercosur y también para intervenir en la próxima cumbre de los países del acuerdo regional.
Los desencuentros del presidente argentino en lo que va de su mandato
En tan solo seis meses como presidente argentino, Néstor Kirchner, ha protagonizado una serie de desencuentros con diferentes personalidades y grupos de su país y el exterior, que lo han mostrado como un personaje por lo menos controversial.
A poco de asumir, no dudó en enfrentarse al Ejército al disponer el cese de toda su cúpula y designar como jefe de la fuerza al general Roberto Bendini, que apenas tiene un año en ese grado.
Posteriormente, realizó un polémico viaje a Europa. Estando en Francia, dejó plantados a los empresarios franceses con los que se tenía que reunir para compartir un desayuno de trabajo y debatir el aumento de las tarifas de los servicios que empresas de ese país prestan en Argentina.
En España, en tanto, recibió el respaldo del presidente José Ma. Aznar, pero se molestó cuando en una reunión con empresarios recibió el reclamo de que se modifiquen las tarifas de las empresas de servicios públicos.
Kirchner también tuvo un severo encontronazo con su vicepresidente, Daniel Scioli, que desató su ira al criticar que se promoviera en el Parlamento la nulidad de las leyes de amnistía y apoyar el aumento de las tarifas públicas. "Creo que me equivoqué con este muchacho", llegó a decir el presidente a sus colaboradores más cercanos.
Su aparentemente estrecha relación con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva también supo de tropiezos. Cuando Argentina firmó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, Kirchner se quejó que Brasil no le había dado el apoyo suficiente. Posteriormente, Lula viajó a Argentina y el incidente se dio por superado.
Los principales voceros del gobierno desmintieron versiones de prensa sobre un supuesto distanciamiento de Kirchner con José María Aznar, durante la Cumbre Iberoamericana. Los voceros revelaron que ambos se reunieron durante media hora en la cumbre de Bolivia. "Hablaron amablemente. Aznar no pidió reuniones bilaterales, ni Argentina tampoco", declaró el canciller Rafael Bielsa. La prensa argentina difundió distintas versiones del malestar español, básicamente por el tema de las empresas instaladas en Argentina y las tarifas.
El viernes pasado, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), el presidente argentino aumentó su cadena de desencuentros, esta vez con el titular del BID, Enrique Iglesias, a quien reprochó la designación del ex ministro de Economía de Eduardo de la Rúa, José Luis Machinea, como jefe de la Cepal.
En esa misma reunión de presidentes, Kirchner no se entrevistó con el mandatario boliviano, Rafael Mesa, pero sí lo hizo con el líder de la oposición, Evo Morales.