Unas 20 personas han sido indagadas ya en torno al crimen de la liceal Leticia Medeiros Alaracón (14), pero hasta el momento no surge un sospechoso principal. Los vecinos de Lezica-Colón, entre tanto, no hablan de otra cosa. Muchos de los compañeros de clase de Leticia fueron entrevistados por los investigadores policiales. "Mi hija hoy no quiso ir a clase, no quiere ni salir de casa por el miedo", dice la madre de una de las estudiantes del Liceo Nº 9 que se aproxima al Monte de la Francesa cuando advierte la presencia de periodistas en el lugar.
La lista de personas indagadas, informaron ayer fuentes policiales a El País, va a superar a las 40 personas. "Se indagó al novio, a los padres, a los compañeros de clase, a los profesores", comentó uno de los oficiales a cargo de la investigación policial, "lo que buscamos es reconstruir un poco el perfil de esta chica, ver sus relaciones y buscar pistas entre las personas que la conocían".
El caso quedó en la órbita de la División Homicidios de la Dirección de Investigaciones. No obstante, la Seccional 21a. — en cuya jurisdicción ocurrió el hecho — se mantiene alerta, recorre la zona y entrevista a vecinos. Ayer, en particular, toda la zona de Lezica fue virtualmente "peinada" por grupos de detectives y de uniformados que recorrían el lugar minuciosamente, en busca de pistas. Por ahora persiste la incógnita, pero tanto en la comisaría como en la Jefatura de Policía hay optimismo. "Esto es cuestión de tiempo, el autor va a caer", dijo uno de los investigadores.
ESPANTO. Leticia Medeiros salió de su casa en la calle Carve sobre las 7:30 de la mañana del martes. Ese día salía a las 10:20 de clases, su novio Sergio, un chico de 21 años que cursa el tercer año en el mismo liceo, iría a buscarla. Para llegar al centro educativo debía de atravesar la calle Lanús, bordeando el Monte de la Francesa, hasta la avenida Lezica. Nunca salió de ese punto.
Un vecino que vive frente al tupido monte de eucaliptus atravesado por una cañada relató a El País lo que ocurrió sobre la media tarde del martes. Para entonces, el padre y el novio de la adolescente habían concluido su búsqueda cada vez más desesperada. "Mi hijo sintió que un hombre gritaba: ¡Traigan un auto, traigan un auto! El estaba solo en ese momento y tuvo miedo, pensó que podrían ser bandidos que quisieran hacerle el cuento para que dejara la casa sola". La idea no era injustificada. El Monte de la Francesa se ha ido convirtiendo en algo más que un sitio de exuberante naturaleza: refugio de malvivientes y, según recuerdan vecinos, escenario de al menos otra violación.
Leticia fue hallada aún con vida a escasos metros de la cabecera del precario puente sobre la cañada, en un claro del tupido monte, por su novio. Poco antes el padre había encontrado la mochila con la figura de Garfield. Consiguieron llevarla hasta el sanatorio Cudam sobre la avenida Garzón, pero ingresó ya sin vida. Un fuerte golpe en la cabeza fue, aparentemente la causa de su muerte, y además de otras lesiones presentaba signos de violencia sexual.
En la hipótesis que los detectives van construyendo, se cree que la joven fue abordada por alguien a quien tal vez conociera y que al llegar al monte fue golpeada y llevada por la fuerza hasta el sitio para someterla.
La cercanía de una zona marginal hace pensar a los investigadores que el o los agresores pudieran provenir de allí, extremo sobre el que trabaja uno de los equipos.