Las dos caras de Jano, uno de los dioses romanos reflejaban el discurrir del tiempo, de la vida, ya que una miraba al pasado y otra al porvenir. Con el largo andar de los años, el tener dos caras fue adquiriendo otro significado que es bien distante del que tenía ese símbolo en la vieja Roma. A veces se hace deslealtad, otras engaño deliberado, aunque en ocasiones, no es otra cosa que desorientación crónica. Así es, tanto en el andar privado como en las responsabilidades de la vida pública.
Por ejemplo cuando el FA demoniza al capital, y convoca al referéndum, cada vez que aquél pueda aparecer asociado a la función pública, o ésta queda librada a la órbita privada. Pero a su vez, en el gobierno departamental que maneja como suyo, —"mi casa"— privatiza todo lo que tienen a mano. A veces por medio de concesiones que aparecen como verdaderas asociaciones tan neblinosas y poco claras como la que con Autoparque funcionó desde hace años.
En muchos casos como verdadero flagelo sobre los barrios que despoblaba, sobre los comercios que cerraron sus puertas, sobre los automovilistas sometidos en reiteradas oportunidades a ser presa de cacería sin descanso, y sin garantías.
La lista de las privatizaciones es ahí interminable. En plena cruzada pro referéndum contra la ley de Ancap, la comuna frentista anuncia que en la nueva licitación referente al tránsito, se va a agregar "el arrendamiento de los servicios de suministro y mantenimiento de equipamientos electrónicos, los servicios de comercialización y cobranza, de asistencia con transporte, del guinchado, de señalamiento, de playa de estacionamiento". Se sumará así a las más de ochenta tercerizaciones que lleva realizada esa Intendencia, todo lo cual es una buena demostración de las dos caras de un partido.
Otro ejemplo, que brinda el mismo protagonista; erigirse en el apóstol del progreso, mientras a lo largo de todos estos años, ha dicho "No" a todo lo que fuera un paso adelante. Apóstol sí, pero de la parálisis.
Ayuda a mi memoria un mensaje recibido en Internet. No está ausente de él la inteligencia y la memoria de un gran jurista correligionario. El Frente Amplio se opuso: A las obras del Colector subacuático que libró a nuestras playas montevideanas de una contaminación creciente y peligrosa.
A la ley de puertos, que convirtió el de Montevideo en uno de los más eficientes de América Latina. No sólo se opuso en el Parlamento, sino que el PIT-CNT, —una de sus sucursales— procuró evitar el remate pugnando por ocupar el local donde se verificaba.
A la reforma de la Constitución. Una de las consecuencias fue la renuncia del Gral. Seregni a la presidencia del Frente, abrumado por la desautorización a su gestión negociadora. A la reforma de la Seguridad Social. Evitó el descalabro del sistema, y puso a buen recaudo el ahorro previsional.
A la ley del Marco Regulatorio del Sector Energético, so pretexto que privatizaba UTE, cosa que no ocurrió. A la universalización del pago de Asignaciones Familiares a todos los hogares carenciados.
A la ley de Ancap elaborada por sus propios legisladores y que salva al organismo de perecer.
Al canje de la deuda pública que ha permitido al país iniciar el camino de su recuperación, mientras el líder del partido proclamaba la bancarrota nacional.
A los cajeros automáticos, en pro de las colas y la burocracia.
Cuando de progresistas se pregonan, es dable preguntarse ¿si son dos las caras, o una sola con careta?