WASHINGTON
El Senado de EE.UU., que dedicó casi 40 horas de sesión ininterrumpida a un debate incoherente, no logró superar ayer las tácticas parlamentarias con las cuales la oposición demócrata impide la confirmación de algunos jueces federales.
Los republicanos, que tienen mayoría en la cámara alta, habían iniciado el miércoles al atardecer una sesión de 30 horas sin pausas para llamar la atención sobre las maniobras con las cuales la minoría demócrata impide que se vote sobre los nombramientos propuestos por el presidente Bush.
Los republicanos agregaron el jueves otras nueve horas a la sesión, que se convirtió en una "maratón verbal" en la cual demócratas y republicanos se alternaron en el podio cada 30 minutos pronunciando discursos, lanzándose acusaciones o simplemente leyendo textos para llenar el tiempo.
La mañana de ayer, en tres votaciones separadas, los demócratas bloquearon a tres jueces propuestos, en todos los casos con un resultado de 53 votos a favor y 42 en contra.
Las normas del Senado señalan que hacen falta 60 votos para liquidar las tácticas obstruccionistas. Los republicanos tienen 51 votos en el Senado, y sólo los demócratas Ben Nelson, de Nebraska, y Zell Miller, de Georgia, votaron con los republicanos.
LEGISLACION. La sesión fue la más larga desde que, en 1988, otra maratón verbal ininterrumpida sobre legislación de campañas electorales se extendió durante algo más de 57 horas.
El senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y que fue quien el jueves propuso nueve horas adicionales de sesión, admitió ayer que "no se ve una salida a esto", porque "nadie va a cambiar su voto".
El demócrata Christopher Dodd, de Connecticut, dijo estar "terriblemente decepcionado porque estemos desperdiciando el tiempo de esta institución en algo como esto, cuando tenemos que usar el poco tiempo que nos queda en tantas otras cuestiones".
El Senado ha confirmado ya a 168 jueces designados por Bush. Sin embargo, los demócratas bloquean a otros porque los consideran excesivamente conservadores.
La primera víctima de este enfrentamiento fue Miguel Estrada, de origen hondureño, quien en setiembre renunció a su designación en el tribunal federal de Apelaciones de Washington, después de que los demócratas bloquearon su confirmación. EFE