Legisladores del Encuentro Progresista-Frente Amplio, el Partido Nacional, el Nuevo Espacio y hasta uno del Partido Colorado, formaron mayoría ayer en la Asamblea General y levantaron el veto del Poder Ejecutivo a la ley sobre la instalación de cajeros automáticos en el Banco de Previsión Social (BPS).
La ausencia de sala de los senadores herreristas Guillermo García Costa, Luis Alberto Heber y Julia Pou fue determinante en el resultado de la votación, dado que si hubieran estado presentes, habrían cambiado los porcentajes y el veto se hubiera mantenido.
En consecuencia, el pago a jubilados y pensionistas se hará ahora exclusivamente en las cajas fijas del BPS, a domicilio y en las agencias de la institución en todo el país. Continuará siendo optativo, a su vez, el cobro en las redes comerciales privadas, como Abitab, en las oficinas del Correo y en otros bancos oficiales y privados.
Por cuarta vez en esta administración, el gobierno asistió al levantamiento de una observación interpuesta a una ley. En este caso, la norma confirmada establece la prohibición de instalar cajeros automáticos en los locales del BPS.
Desde marzo de 2000, el Ejecutivo vetó nueve leyes. La Asamblea General levantó la observación a varios artículos del Presupuesto, a una ley que fijaba un ascenso a militares retirados durante la dictadura y el que establecía derechos docentes para funcionarios de ANEP destituidos en esos años.
Cuando envió el veto al Parlamento, el Ejecutivo alegó razones de inconstitucionalidad y afirmó la pertinencia de utilizar tecnología como la instalación de las máquinas para el pago automático de los haberes. Las organizaciones de pasivos rechazaban la instalación de los cajeros automáticos dentro del BPS, por razones de costo, por la falta de hábito de los pasivos y por defender la fuente laboral de los funcionarios. Además, apoyaron un plan de efectivización de los pagos que instrumentó el gremio de trabajadores del banco.
"Sorpresa y disgusto", dijo sentir el diputado Ronald Pais por el resultado, mientras su colega Washington Abdala advirtió que ellos también defienden al sector de pasivos y que eso no es patrimonio exclusivo de ningún partido.
CON SOL Y LLUVIA. Poco antes de las 14 horas, en medio de una espléndida tarde de sol, varios centenares de jubilados y pensionistas se reunieron en las afueras del Palacio Legislativo. No había, sin embargo, contingentes de trabajadores, que habían sido convocados por el Pit-Cnt. Una mujer, de mediana edad, recorría la fila de pasivos que esperaba para acceder a las barras, y con un megáfono en la mano pedía que al ingresar a presenciar la sesión no llevaran banderas, ni aplaudieran porque según el reglamento del cuerpo serían desalojados.
Cuando se consagró el levantamiento del veto, los jubilados comenzaron a gritar, aplaudir y, mientras eran desalojados, insultaron a los legisladores con consignas como "arriba los que luchan", "les queda poco", y uno más electoral como "se siente, se siente, Tabaré presidente". Tras la sesión, un repentino chaparrón dispersó a los pasivos y puso fin a los festejos.
Los votos para el levantamiento del veto
El apoyo que tuvo el levantamiento del veto fue de 55 diputados en 82 presentes, y de 17 senadores en 27. De acuerdo con la Constitución, se necesitaba un mínimo de 3/5 de integrantes de cada Cámara sentados en sus bancas, es decir 50 diputados y 17 senadores.
Los senadores del Partido Nacional Jorge Larrañaga y Carlos Garat (Alianza Nacional), Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) y Carlos J. Pereyra (Movimiento de Rocha), sumaron sus votos a los doce del EP-FA y a Rafael Michelini y alcanzaron justo el límite requerido para levantar el veto.
En Diputados hubo más margen. A las bancadas del EP-FA y del Nuevo Espacio, sumaron sus votos los diputados blancos Fernando Araújo, Raúl Argenzio, Roberto Arrarte, Beatriz Argimón, Gustavo Borsari, Nelson Bosch, Carlos González Alvarez, Julio Lara, Luis Leglise, José María Mieres y Alejandra Rivero. El voto restante fue del diputado del Foro Batllista Guzmán Acosta y Lara.