Gestión para salvar Manzanares parece encaminarse hacia solución

Las negociaciones para el salvataje de Manzanares parecen acercarse a una solución.

La comisión de acreedores de la empresa le planteó "algunas" observaciones sobre su proyecto de repago de deudas, que "básicamente apuntan a aspectos de forma", y que por lo tanto fueron vistas por los directores de la cadena de supermercados como "una señal positiva". Así lo expresó a El País el director de Manzanares, Manuel Rodríguez.

"Estamos trabajando en una fórmula en la que todos estemos de acuerdo, y creo que en principio no debería haber problemas para definirla", consideró el empresario.

Para los directores de Manzanares, el hecho de que sus acreedores sólo hayan formulado algunas observaciones al proyecto, y de que no lo hayan rechazado, tácitamente implica que en términos generales lo aceptaron. Y como a su juicio los reparos se basan en temas "de forma", confían en que la empresa se salvará, explicó Rodríguez.

La principal observación consiste en crear un mecanismo de "doble control" de auditoría de la administración de los locales de Manzanares, con una primera etapa por parte de la propia empresa, y una segunda que estaría a cargo de los profesionales que designe la comisión de acreedores.

Según Rodríguez, Manzanares está dispuesta a concretar esa aspiración.

En tanto, la cadena de supermercados ya tiene propuestas por escrito de inversores que tienen firme interés en hacerse cargo de 16 de sus 25 locales; también hay potenciales interesados en los restantes comercios, aunque sin certeza aún, comentó el director de la empresa.

En la actualidad, 22 de los locales permanecen cerrados, y la central logística de Manzanares, ubicada en Cardal y Abreu, continúa ocupada por los empleados afiliados a la Federación Uruguay de Empleados del Comercio y la Industria (Fueci).

PROYECTO. La propuesta de la cadena de supermercados consiste en arrendar las sucursales en paquetes de un máximo de tres, a inversores que se hagan cargo de su gestión.

Si los locales mantienen la marca Manzanares o reciben otra, es un tema aún sujeto a negociación, sostuvo Rodríguez.

Con los recursos que obtenga por el arrendamiento de los locales, la empresa pagará en primera instancia las deudas que tiene con sus trabajadores, y luego retomaría el cumplimiento del acuerdo de concordato que suscribió con sus acreedores.

Rodríguez señaló que, en caso de aprobarse la fórmula de Manzanares, "muchos" empleados conservarán sus puestos de trabajo, y que los otros cobrarán "con relativa rapidez sus créditos laborales".

Días atrás, el integrante de la comisión de acreedores, Rafael Inchausti, remarcó a El País "no es interés de los acreedores promover la liquidación de Manzanares".

En caso de ser aprobado, el plan de salvataje será presentado a la Justicia, a efectos de su legitimación por esa vía.

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