CONSULTORA SERAGRO
Cuando quedan sólo dos meses para terminar el año, la faena vacuna acumulada a lo largo del 2003, que prometía ser cuantiosa, apenas supera los 1,4 millones de cabezas, muy lejos de las performances esperadas para un año común, así como de las expectativas fundadas de recuperación respecto a las magras faenas de los dos años precedentes y, sobre todo, de las necesidades de extracción del voluminoso rodeo que hoy pastorea sobre los campos.
Particularmente es la categoría vacas la que presenta los datos más destacados, en cuanto se trata de la que se acumuló en mayor número en estos dos últimos años y medio, transcurridos desde que la aftosa volvió a determinar el funcionamiento del mercado de haciendas y de la producción ganadera en general.
Puede verse en la gráfica la evolución de la faena de vientres en estos últimos años —con la faena a fines de octubre de este año— en el que, si bien aumenta algo respecto a los dos pasados ejercicios, está muy lejos de los volúmenes que se procesaban normalmente.
MUCHAS, PERO FLACAS. Los técnicos de campo resaltan el mal estado en que se encuentran los ganados de cría, poniendo mayor énfasis en las vacas primerizas con ternero al pie, pero señalando también a las otras categorías, que salieron muy afectadas por el duro y largo invierno; esta misma semana, terminando octubre, cayeron un par de heladas, que siguieron frenando el despegue de las pasturas de los campos naturales. La primavera recién se instaló sobre la mayor parte del territorio nacional, y si bien se muestra exhuberante en las praderas, apenas se nota en los campos sobre cristalino, con especies forrajeras más estivales. El ganado de cría pastorea normalmente campo natural, así que recién en estos días puede decirse que empezaron su recuperación; la primavera será muy corta, se pasó directamente del invierno frío al verano (que esperemos no sea seco y caliente, como aspiran los turistas).
No sólo se trata del perjuicio sufrido por las vacas paridas; se destaca un gran número de vacas falladas en el último entore, y aún de vaquillonas, que quedaron vacías en un porcentaje anormalmente alto.
Por su parte, las vaquillonas que están cumpliendo dos años —y estarían normalmente destinadas a ser entoradas en esta misma temporada—, suelen estar con bajo peso, insuficiente desarrollo, y pobre estado corporal.
Un análisis detallado del stock vacuno, nos mostraría una gran población —sobre todo de hembras falladas, aunque en edad de servicio—, en general en mal estado, con incertidumbres fundadas respecto a la disponibilidad de forraje que contarán.
ALTERNATIVA. En resumen, existe un gran número de vientres, pero hay dudas sobre la eficiencia que tendrá el próximo entore; y antes que eso, la cuantía de animales que se habrán de servir, ya que existen muy buenas oportunidades para colocar las vacas en el frigorífico a precios remuneradores.
El mercado de EE.UU. (también Canadá, si resuelve sus trabas), constituye un muy atractivo canal de comercialización de carne de vaca con destino a industria, lo que garantiza una demanda fluida por todas las descripciones, independiente de su grado de terminación. También las vaquillonas gordas encuentran opciones interesantes, ya que existen nuevas demandas por carne de mayor calidad, a los relativamente bajos precios con que la proporciona esta categoría.
Oportunidad por el precio
La baja faena de vientres que muestra la gráfica adjunta, se dio en estos últimos tres ejercicios (2001-2003), coincidentemente con las tres mayores pariciones de la historia. Este año que se inicia habrá una importante extracción de vacas, que restablecerá un equilibrio más adecuado entre el stock y la base forrajera. La gran ventaja es que la extracción se podrá hacer con valores atractivos. Cabe esperar que acontezca sin limitaciones en cuanto a los volúmenes de colocación.