Los criterios de integración plantados por los sectores moderados del Pit-Cnt obtuvieron este fin de semana un triunfo en la interna de la central sindical, cuando el Congreso votó por mayoría reducir a 33 el número de integrante de la Mesa Representativa.
Pese a que al cierre de esta edición aún no estaba definida la lista de gremios que integrarán a la nueva dirección de la central, ya que la comisión respectiva seguía sesionando, el criterio definido en cuanto al número, que demandó más de una hora de discusión, significó un corte con el planteo de los sectores radicales que se venían imponiendo desde el anterior congreso. De hecho, los gremios reunidos en el denominado Grupo del Gas, integrado por dirigentes afines al MPP, el Partido por la Victoria del Pueblo y la Corriente de izquierda, procuraron continuar con la actual integración que respondía a que todos los sindicatos estuvieran representados.
Sin embargo, se impuso el acuerdo que en los últimos días habían impulsado los sectores sindicales integrados por dirigentes afines al Socialismo, Asamblea Uruguay, la Vertiente Artiguista, ex comunistas y hasta nacionalistas por un lado, y la conformada por comunistas y algunos socialistas.
La propuesta de integración de 33 miembros se impuso a otra de los radicales, que pretendían una integración de 44 delegados.
Este primer paso de actualización en la integración de la dirección del Pit-Cnt puede tener otro mojón en la formación del Secretariado Ejecutivo, cuando la nueva Mesa Representativa se reúna y establezca los criterios de integración de ese órgano que el denominado grupo Pluna (moderados), plantea que se integre con diez miembros, puntualizaron fuentes gremiales.
SUPERAR CRISIS. El dirigente Juan Silveira, integrante del Secretariado Ejecutivo, dijo respecto al balance que se hizo del período que finalizó la actual dirección, que "el movimiento sindical está procurando superar la crisis del séptimo congreso, donde tuvo un desprendimiento de nueve miembros de la Mesa Representativa, que coincidió además con la crisis financiera del Uruguay y toda la debacle del día a día. En ese contexto, el movimiento sindical logró ubicarse como conductor político de la resistencia a este modelo neoliberal, siendo un elemento ineludible a la hora de tomar las propias definiciones y de tratar acuerdos, el movimiento sindical fue la vanguardia y tuvo un papel protagónico en esos acuerdos", precisó Silveira.
RELACIONAMIENTO. Respecto al otro asunto central del Congreso —el relacionamiento con un eventual gobierno de izquierda—, Silveira sostuvo que "seguimos reivindicando la independencia de clase, que no nos es ajeno un gobierno de izquierda, pero tenemos un programa y sobre ese programa que tenemos pretendemos incidir en ese gobierno". Aclaró que "no va a significar que nosotros vamos a ser el furgón de cola del gobierno, vamos a mantener la independencia de clase en esos planteos y en esa marco, vamos a tratar de que ese programa logre concretar las reivindicaciones que tenemos nosotros. Si se contempla, seguramente va a tener unas características. Si no, tendremos la misma pelea como hemos tenido con estos otros gobiernos", puntualizó.
Insisten con Concertación
El Congreso del Pit-Cnt ratificó la necesidad de insistir con experiencias como lo que fue la Concertación para el Crecimiento y entendió que la defección que se dio en esa experiencia, no fue responsabilidad de los trabajadores. El congreso definió insistir en la búsqueda de vínculos con medianos y pequeños empresarios y medianos y pequeños productores, porque se valoró que "de esta crisis no se sale solo".
Esta línea de acción también fue votada por mayoría, con la oposición de los sectores radicales, aunque respecto a los acuerdos planteados con los pequeños y medianos productores y comerciantes, esa política obtuvo unanimidad de los presentes, aclararon a El País fuentes de ese grupo de trabajo.
En esa valoración, los dirigentes sindicales entendieron que en el interior del país la experiencia de la Concertación, fue mucho más rica que en Montevideo. Se afirmó que "hubo defecciones porque fue un instrumento burocrático", comentaron varios dirigentes consultados por El País.